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Economía de pensamiento. I


(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Werner Heisenberg necesita refuerzos y, decide acudir a un viejo aliado de Einstein: el filósofo Ernst Mach. “Al parecer, la idea de que una teoría no es en realidad, más que el resumen de las observaciones, bajo el principio de la economía del pensamiento, la formuló el físico y filósofo Mach. Y he oído, una y otra vez, que Einstein usó la idea de Mach de forma decisiva, para la teoría de la relatividad.

Efectivamente, Einstein había estudiado la obra del filósofo austriaco Ernst Mach, quien proclamaba que el nuevo objetivo de la ciencia, no era desentrañar la esencia de la naturaleza, sino describir lo hechos – es decir, los datos experimentales – de la forma más sencilla posible. Todo concepto científico, se define en función de las instrucciones, sobre como hay que medirlo. Bajo la influencia de la filosofía de Mach, Einstein comenzó su ataque, contra los antiguos conceptos de tiempo y espacio absolutos. Pero, al parecer, Heisenberg ignoraba que más tarde, Einstein, rechazó la filosofía de Mach, porque prescinde del hecho, de que el mundo existe realmente.

Einstein le responde: “Es una historia muy larga. Es muy probable que el concepto de la economía del pensamiento, al que recurre Mach, contenga algo de verdad, pero para mi gusto, es excesivamente banal. En primer lugar, permítame exponer algunos argumentos a favor de Mach. Es evidente que nuestra interacción, se da a través de los sentidos. De hecho, ya cuando de pequeños, aprendemos a hablar y a pensar, lo hacemos porque nos percatamos, de la posibilidad de referirnos a impresiones sensoriales sumamente complejas, pero de algún modo relacionadas entre sí, mediante una sola palabra, por ejemplo “pelota”. Lo aprendemos de los adultos y, experimentamos la satisfacción de poder comunicarnos. Por lo tanto, se puede decir, que la formación de la palabra y, con ello, del término “pelota”, constituye un acto de economía del pensamiento, ya que nos permite resumir de forma sencilla, impresiones sensoriales realmente complejas. Mach, ni siquiera aborda la cuestión de qué condiciones mentales y físicas previas, deben darse en los seres humanos o, en este caso, en lo niños pequeños, para que pueda iniciarse el proceso de comprensión.

Mach añade luego, que la formación de las teorías científicas (potencialmente muy complejas) se da de forma básicamente similar. Tratamos de ordenar los fenómenos de manera uniforme, reducirlos de algún modo a elementos más simples, hasta que al fin nos bastan unos pocos conceptos, para comprender un grupo de fenómenos, potencialmente muy numerosos. Visto así, “comprender” no significa otra cosa que, partiendo de esos conceptos simples, ser capaz de recoger dichos fenómenos, en toda su diversidad. Todo eso suena bastante plausible, pero tenemos que preguntarnos, en qué sentido entendemos aquí, el “principio de economía del pensamiento” ¿Se trata de una economía psicológica o lógica? O, en otras palabras, ¿aborda la vertiente subjetiva u objetiva del fenómeno? Cuando el niño forma el término “pelota”, se trata tan solo de una simplificación psicológica, en el sentido de que el término, resume una serie de complejas impresiones sensoriales, ¿o existe realmente la pelota?

Pues eso.

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.

 

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