Principio de correspondencia
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
En la coyuntura tal difícil y violenta que atravesaba Alemania en la década de 1920, Einstein, al menos tuvo la oportunidad, de leer la obre de Niel Bohr, que lo dejó maravillado: “Es una verdadera muestra de musicalidad en el campo del pensamiento”.
Realmente, en la obra de Bohr hay tanto de arte como ciencia. Reúne indicios procedentes de diferentes áreas (de la elesctroscopia a la química) y luego, poco a poco, átomo a átomo, reconstruye toda la tabla periódica, como si se tratara de un gran rompecabezas.
El punto de partida de su trabajo, es su convicción de que, por mucho que el microscopio, se rija por las reglas cuánticas, todo aquello que se deduzca a partir de estas, debe encajar con nuestras observaciones del macrocosmos, que se rige por la física clásica. Bautiza ese principio fundamental, con el nombre de “principio de correspondencia”. Todas las ideas sobre el mundo atómico, que no se correspondan con la física clásica, que rige el macrocosmos, quedan prohibidas. Con ese truco, Bohr tiende un puente, entre los mundos, aparentemente incompatibles, de la física atómica y la física clásica. Hay quien considera ese “principio de correspondencia”, “una varita mágica, que no sirve fuera de Copenhague”, tal como lo describirá, más adelante, Hendrik Kramers, ayudante de Bohr. Otros agitan la varita mágica en vano. Albert Einstein reconoce en el ideólogo de ese principio, a un mago como él mismo.
Sin embargo, el mayor reconocimiento de año para Niels Bohr, llega en octubre, cuando el Comité del Premio Nobel, decide otorgarle el galardón en el ámbito de la física, por sus investigaciones sobre la estructura del átomo. No paran de llegarle telegramas de felicitación. Albert Einstein, también recibe el premio de forma simultánea – aunque con retraso, pues el suyo corresponde al año 1921 – por su descripción del efecto fotoeléctrico. Pero cuando llega el telegrama desde Estocolmo, Einstein no se encuentra en su casa de Berlín: él y su esposa Elsa, zarpan el 7 de octubre desde Marsella rumbo a Japón, para un ciclo de conferencias. No regresarán a Berlín, hasta el mes de marzo de 1923.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.