Mecánica cuántica. Los Cuantos. VI
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Mientras Wilhelm Wien y Otto Lummer, desarrollaban durante el día, su nievo cuerpo negro, por las tardes Wien buscaba la ecuación de Kirchhoff, para la distribución de la radiación del cuerpo negro. En 1896, Wien estableció una fórmula que Friedrich Paschen, de la Universidad de Hanover, no tardó en confirmar, que coincidía con los datos que había recogido, sobre la distribución de la energía, entre las longitudes de onda corta, de la radiación del cuerpo negro.
En junio de ese mismo año, el mismo mes en que se publicaba la “ley de distribución”, Wien abandonaba el PTR (Instituto Imperial de Física y Tecnología), por una cátedra extraordinaria en la “Technische Hochschule” de Aquisgrán. Finalmente ganaría, en 1911, el premio Nobel de Física, por su trabajo sobre la radiación del cuerpo negro.
Por su parte Otto Lummer, trabajando con Ferdinand Kurlbaum y, posteriormente con Ernst Pringsheim, necesitó dos largos años de perfeccionamientos y modificaciones, pero en 1898, contaba con un cuerpo negro calentado eléctricamente, de última generación.
Lummer y Pringsheim presentaron sus resultados, en un encuentro que se celebró el 3 de febrero de 1889, en la Sociedad de Física Alemana de Berlín. Lummer contó a todos los físicos reunidos, entre los que se contaba Planck, que sus descubrimientos confirmaban, la ley del desplazamiento de Wien. Pero la situación al respecto, no estaba clara porque, aunque hablando en términos generales, los datos experimentales, coincidían con las predicciones teóricas de Wien, había ciertas discrepancias, en la región infrarroja del espectro.
Al cabo de tres meses, Friedrich Paschen anunció que sus datos, aunque recopilados a temperaturas inferiores a las de Lummer y Pringsheim, coincidía perfectamente con las predicciones de la ley de distribución de Wien. Planck dio un suspiro de alivio y leyó en voz alta, en una sesión de la Academia Prusiana de Ciencias, el artículo de Paschen. Para Planck, la búsqueda teórica, de la distribución de la energía espectral, de la radiación del cuerpo negro, era una búsqueda de lo absoluto y, “como siempre había considerado la búsqueda de lo absoluto, como el objetivo más elevado de toda actividad científica, me apresté ansiosamente a trabajar”.
Pero después de que Wien publicase, en 1896, su ley de la distribución, Planck se empeñó en asentarla sobre fundamentos sólidos, estableciendo los principios de los que se derivaba. Tres años más tarde, creyó haberlo logrado, basándose en la autoridad, de la segunda ley de la termodinámica. Hubo entonces quienes empezaron a referirse a ella, como la ley de Wien-Planck. Planck confiaba en que “los límites de validez de esta ley, en el caso de que los haya, coincidan con los de la segunda ley fundamental, de la teoría del calor”.
Como la mayoría de los expertos al respecto, vivían y trabajaban en Berlín, los encuentros que se celebraban en la Sociedad de Física Alemana, se convirtieron en el principal foro, de discusiones relativas, a la radiación del cuerpo negro y, el estatus de la ley de Wien. El 2 de febrero de 1900, durante uno de esos encuentros, Lummer y Pringsheim, revelaron sus últimos datos, que ponían de manifiesto, que las discrepancias sistemáticas, existentes entre sus medidas y, las predicciones de la ley de Wien, en la región infrarroja del espectro, no podía ser el resultado, de un error experimental.
A este fracaso de la ley de Wien, le siguió un considerable revuelo, tratando de encontrar un adecuado remplazo. Aunque Planck era muy consciente, de que cualquier teoría, se encuentra a merced de los datos experimentales y, creía fuertemente que “cualquier conflicto entre observación y teoría, solo podía ser corroborado como válido más allá de toda duda cuando, en ello, coinciden varios observadores”. Fue así como el desacuerdo, entre los experimentalistas, le obligó a reconsiderar, la solidez de sus ideas. Así fue como, a finales de septiembre de 1900, mientras revisaba sus datos, acabó confirmando el fracaso de la ley Wien, en la región infrarroja lejana.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.