Elogio de la ociosidad
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Mi estimado y admirable Bertrand Russell, publicó en su día un espléndido tratado sobre la ociosidad. Y no hace mucho, releyendo “La invención de una nación” del gran escritor estadounidense Gore Vidal, me topé con un bonito diálogo, en el que también se hace referencia, a la importancia de disponer de tiempo para pensar y reflexionar. Algo de lo que disfruto a tope desde que me jubilé.
Contaba Gore Vidal, que una mañana radiante de 1961, en Hyannis Port, a la orilla del mar frío, después de una vigorosa partida de backgammon, que ganó él, John F. Kennedy se recostó en su asiento y encendió un puro, mientras aguardaban a que Bobby Kennedy, llegará desde la casa que ocupaba, en el complejo residencial de los Kennedy.
Relataba Vidal el siguiente diálogo:
- Tu tío Lefty Lewis… empezó Jack (así llamaban a John Kennedy sus familiares y sus amigos)
- No es mi tío…
- Pero es el tío de Jacky…
- Tampoco es tío suyo. Se casó con la hermana de nuestro padrastro, de la que sacó el dinero, para coleccionar sus Walpole.
- ¡Merrywood! (la casa hogar de Gore Vidal)
Jack mordió el puro al pensar en aquella casa de Virginia de la que salimos Jackie, yo, y una manada estruendosa.
- Wilmar Lewis, tío de “alguien”, en cualquier caso – prosiguió Jack – que se pasó la vida coleccionando obras de Horace Walpole, me dijo el otro día, hablando del siglo XVIII, su especialidad, que, bueno, ¿cómo se explica que un país provinciano como éste, con sólo tres millones de habitantes, haya producido a los tres grandes genios del XVIII: Franklin, Jefferson y Hamilton?
- El tiempo. Les sobraba tiempo – respondió Gore -. Pasaban el invierno en su granja. Leían. Escribían cartas. Parece ser que pensaban, algo que ya no se hace… en la vida pública.
Jack cambió de tercio.
- Sabes que en este, ejem, trabajo… acabo conociendo a todo el mundo, a toda la gente que mueve los hilos, y lo que más me sorprende de ella, es su mediocridad. Y luego lees todos aquellos debates sobre la Constitución… No hay nada parecido ahora. Nada.
Gore Vidal le señaló, como John Adams en su día, que la Constitución y las leyes estadounidenses, estaban profundamente arraigadas en Inglaterra: “Actitudes anglosajonas” le dijo.
Jack refunfuñó. Aunque tenía sus trazas de anglófilo, seguía siendo un católico “irlandés”.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.