¿Existen varias formas de inteligencia?
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Los médicos ya saben trasplantar hígados y corazones, intestinos y pulmones, corneas, huesos y riñones, y algún día extenderán su maestría, a todos los demás órganos. Con una excepción: el cerebro. Porque aquí ya no nos enfrentaríamos a un problema exclusivamente técnico, sino a una especie de imposibilidad filosófica. Si te trasplantan el riñón de un donante, seguirás siendo tu. Pero si te trasplantarán el cerebro de otro, ese ya no serías tu, sino el donante. La mente del donante viviendo en un cuerpo nuevo: tu cuerpo.
Todos somos conscientes de existir – “cogito ergo sum” decía Descartes – pero ¿dónde está nuestro yo? El filósofo Daniel Dennett – nos explica Javier Sampredro – publicó en 1998 una colección de ensayos titulada “Brainchildren” (hijos del cerebro) dedicada al problema de cómo diseñar una mente. Y otro libro anterior, en colaboración con el físico Douglas Hofstadter, “The Mind’s”.
Dennett proponía en sus ensayos, un experimento mental, que responde a la pregunta de donde está nuestro yo. Imaginemos que el doctor Mengele nos extrae el cerebro, y lo pone encima de la mesa, teniendo cuidado de conservar las conexiones con nuestros órganos sensoriales. En estas condiciones debemos pensar, podríamos ver nuestro propio cerebro en una mesa, a unos metros de distancia. Pero, en este hipotético caso ¿sentiríamos que nuestro yo está encima de la mesa?
Si estos experimentos mentales nos dan mucho que pensar, los avances en biología del desarrollo, amenazan con hacernos estallar la cabeza. Las células madres humanas, que los científicos han aprendido a utilizar en las últimas décadas pueden, en las condiciones adecuadas, generar racimos de neuronas, que se organizan a imitación de las células del cerebro en desarrollo, y forman unas estructuras muy similares a las del córtex de los neonatos. Basta cultivar las células en laboratorio durante unos trescientos días, algo que nadie había hecho nunca, y que es justo el tiempo que le lleva al feto, nacer con esos mismos circuitos puestos de serie. Los genes que se activan o reprimen, son los mismos en ambos casos, y en la misma secuencia temporal.
Como en la parábola citada de Dennett, estos “organoides” o “minibrains” (minicerebros) carecen de ojos y oídos, pero si te los transplantaran a tu cráneo, ese ya no sería tu, sino un producto biotecnológico. Las cuestiones filosóficas son aquí parecidas, a las que plantean las computadoras más avanzadas. ¿Existen varias formas de inteligencia? ¿O todo ser inteligente debe converger en la misma clave? El cerebro no es el contenedor de nuestra mente, es nuestra mente.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.
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