El Nuevo Mundo y los “Don”
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
Como es de sobra sabido, el descubridor oficial del llamado Nuevo Mundo, fue el genovés Cristóbal Colón. Puesto que actuaba en nombre de España, las Américas fueron, en principio, un asunto primordialmente español. Pero cuando España conquistó reinos antiguos y ricos, como el azteca y el maya, e inundo Europa de oro y plata americanos, quedó establecida en el continente, la base financiera de lo que habría de llamarse el Renacimiento, el resurgir de de la civilización grecorromana.
Aunque es cierto que el oro americano, ayudó mucho al renacimiento europeo, fue la caída de Constantinopla frente a los turcos (1453) lo que envió a los sabios griegos con su literatura y su civilización, al oeste europeo, civilizando las regiones que no habían disfrutado, como disfrutó España, de una ocupación de los godos y los árabes.
Además, y esto fue decisivo, la peste bubónica del siglo XIV, después de matar a una gran parte de la población europea, contribuyó a repartir la riqueza, que llegaba del Nuevo Mundo, entre una población menor. Muchos europeos decidieron emigrar a América, donde llevaron también sus enfermedades, que coadyuvaron a diezmar las poblaciones nativas. La peste bubónica, obró como un arma de destrucción masiva.
Así que, mientras Europa gozaba de un renacimiento de la cultura grecorromana, muchos de los que se sentían a disgusto, cuando no claramente hostiles, en una civilización que no veneraba ya al cristianismo tradicional, optaron por empezar una nueva vida, en el nuevo “hemisferio”. Mientras muchos europeos, estaban intentando resucitar la época de Pericles o, al menos, la de los Antoninos romanos, los protestantes más fundamentalistas, tenían en perspectiva algo más adusto, más puro (o sea puritano): ciudades resplandecientes en colinas, con indios convertidos y esclavos africanos importados para los trabajos más duros.
En 1783, cuando finalmente se firmó el tratado de paz entre Inglaterra y los EE.UU., la nueva república americana (más o menos inspirada por la Roma anterior a los césares) comprendía el litoral atlántico, y una gran porción del territorio ocupado antes por los ingleses. La frontera occidental de la misma era el río Mississippi, controlada por los “Don”, como llamaban a los no muy queridos españoles.
Ahora los americanos, estaba relativamente libres de Inglaterra y de sus guerras compulsivas con Francia, con frecuencia libradas en suelo americano. Pero al sur y al oeste, seguía estando presente, el destartalado imperio español. Además de Texas (que se convirtió en una república independiente en 1836, y en un Estado americano en 1845) España controlaba aún Florida, y territorios limítrofes situados al oeste.
En 1819 EE.UU. vía sus embajadores y mediante tratados, adquirieron Florida. Y mediante la fuerza, habían anexionado a la Unión, en 1813, los futuros Estados de Tennessee, Mississippi y Alabama. De manera que España, era la única que continuaba siendo un incordio para EE.UU. Inglaterra lo siguió siendo en alta mar, y Canadá constituía una tentación constante, “nuestra señora de las nieves”, como la llamaría John Jay.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.