EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

Hannah Arendt y el perdón


(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Los españoles deberíamos saber bien, por las enseñanzas de nuestra convulsa historia, que hay veces en las que los desencuentros graves, la quiebra de la convivencia y las incomprensiones mutuas, dificultan mucho la continuidad de nuestra vida en común. Y lo que se nos plantea siempre en esos casos, es como dar con alguna fórmula, para conseguir la reversibilidad, de los actos que la provocaron. Sin un acto que tenga la capacidad, de romper con los agravios pasados, estos seguirán pesando como una losa, sobre cualquier entendimiento recíproco. La clave política para salir de ese atolladero, deberíamos recordarlo, ha sido tradicionalmente, el recurso a las medidas de gracia, la amnistía, los indultos.

La forma de redención del vínculo quebrado – nos lo recordaba Fernando Vallespín el otro día – era para Hannah Arendt el “poder de perdonar”. El perdón, como mecanismo que sirve para deshacer los actos del pasado, cuyos “pecados” cuelgan como la espada de Damocles, sobre cada nueva generación. Lo interesante del pensamiento de Arendt, es que no concibe el perdón simplemente como un acto aislado, sino que lo proyecta hacia el futuro a partir de las “promesas”. Las cuales hay que entender como obligaciones en las que incurrimos, mediante acuerdos o convenciones, para proyectarnos hacia el porvenir. El perdón sería lo que restaura el vínculo que se ha roto. La promesa nos introduce en un tiempo nuevo.

Con su siempre sutil forma de ver las cosas, Arendt no nos describe por otro lado, algo distinto a lo que nosotros, españoles, hicimos en la a veces tan denostada Transición ¿Qué fue aquella sino un acto colectivo de perdón mutuo, de reconciliación, a la que asociamos una promesa de nueva convivencia, encarnada en la Constitución? Y no fue un acto privativo de los españoles. Es también lo que nos encontramos en la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Sudáfrica. O en el Acuerdo del Viernes Santo, entre las dos Irlandas y el Reino Unido. Y esta dialéctica entre perdón y promesa, nos la vamos encontrando, en casi todos los conflictos de naturaleza similar.

Salvando todas las distancias que haya que salvar ¿puede ser útil el perdón para resolver el conflicto catalán con el Estado? Tengo claro que los indultos no serán suficientes por si mismos, para resolver un problema que parece endémico entre Cataluña y España. Hará falta también mucha, mucha política. Grandes dosis de serenidad y esperanza. Altura de miras, para no utilizar el problema demagógicamente, como vía para acceder al poder. Estoy seguro de que merece la pena intentarlo.

Pues eso.

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

Necesitamos tu apoyo económico para hacer
un periodismo fiable y con valores sociales

PERIODISMO DE DATOS

El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué es importante tu aportación?

Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.


¿Si tengo algún problema en mi transacción?

Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.