Incertidumbre. La entropía. VI
Admirador de las densas y francamente prolijas monografías de Ludwig Boltzmann, Einstein llegó a sentirse fascinado por las cuestiones estadísticas de la física y, por la concomitante controversia sobre la existencia de los átomos. En algún momento, también él se dio cuenta de que una partícula lo bastante pequeña, inmersa en un líquido rebotaría por todas partes, a causa de las colisiones moleculares. Exactamente como había dicho Boltzmann, aunque, al parecer, Einstein como todos los demás, no logró reparar en ese obscuro cometario de su predecesor. En cualquier caso, Einstein profundizó más. Se preguntó si el movimiento de una partícula, lo bastante grande como para ser vista con un microscopio, podría constituir una prueba directa y cuantitativa de la hipótesis atómica. Así que decidió calcular la respuesta.
- Publicado en Tribuna Libre