Incertidumbre. La entropía. V
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
La probabilidad apareció en escena de forma irrevocable. La mayor parte del tiempo, todo sucederá del modo esperado. Las colisiones entre los átomos casi siempre tenderán a aumentar el desorden y, por tanto, la entropía aumentará. Pero lo contrario no es imposible, sólo improbable.
Esta dudosa y esquiva conclusión, enfureció, todavía más, a los positivistas. Afirmaban que, si una ley de la física tenía que significar algo, sin duda tenía que ser definitivo. Decir que el calor con toda probabilidad fluiría de lo caliente a lo frío, pero que había una posibilidad, por remota que fuera, de que ocurriera al revés, era burlarse del pensamiento científico. Otra razón más para desacreditar la ficción llamada átomos.
En 1896, el propio Ludwig Boltzmann, en respuesta a uno de sus críticos, aportó un sencillo y claro argumento en favor de los átomos. Escribió: “los movimientos observados de partículas muy pequeñas en un gas, pueden ser debidos a la circunstancia de que la presión ejercida en su superficie por el gas, a veces es un poco mayor, a veces un poco menor”. En otras palabras, como el gas está compuesto por átomos y, como esos átomos bailotean por todas partes de forma errática, una pequeña partícula dentro del gas sería empujada de forma impredecible adelante y atrás. Esto es precisamente lo que ya había sostenido Gouy, siguiendo a los padres Thirion y Delsaulx, pero Boltzmann, evidentemente, no sabía nada de su trabajo. Era el primer físico con una profunda capacidad matemática, al que se le ocurría la idea de que el movimiento browniano ofrecía una prueba directa visual, no sólo de la naturaleza atómica del asunto, sino de la aleatoriedad inherente al movimiento atómico.
Esta desechable conclusión de Boltzmann no llamó la atención de nadie y, efectivamente desde entonces, ha pasado prácticamente desapercibida para los historiadores de la ciencia. Su aire informal indica, que él mismo no encontró la sugerencia, ni novedosa ni especialmente importante. No dio importancia al movimiento molecular, explicado por el movimiento browniano.
Pasó otra década antes de que la historia del movimiento browniano, alcanzara su conclusión definitiva y, es en punto de nuestra historia cuando encontramos por primera vez el penetrante intelecto de Albert Einstein. En 1905, Einstein era una inteligente y apuesto muchacho de 26 años, que trabajaba en la oficina de patentes de Berna, porque había sido incapaz de conseguir una posición académica. Había publicado unos cuantos trabajos, pero distaba mucho de ser muy conocido en la comunidad de físicos. Esto estaba a punto de cambiar.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.