Incertidumbre. La entropía. IV
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
No demasiados años después de que Boltzmann hubiera demostrado su teorema, el matemático francés Henri Poincaré demostró un teorema propio, que parecía contradecir al de Boltzmann. Aplicando al conjunto de átomos que constituyen un gas, el teorema de Poincaré decía que, cualquier ordenamiento posible de los átomos, correspondiente a estados con entropía elevada, baja e intermedia, tenía que producirse antes o después, cuando llegara el momento. En este caso, al parecer, la entropía puede y tiene que disminuir, además de aumentar.
Dilemas como éstos condujeron a algunos físicos a un punto de vista extremo: afirmaron que los átomos no podían ser reales, ya que conducían a una paradoja teórica. En algunos sectores, esta conclusión tuvo una buena acogida. En el mundo de habla germánica, sobre todo, había surgido la denominada filosofía positivista de la ciencia, cuyos partidarios argumentaban que los átomos eran, ante todo, ilegítimos. Afirmaban que la ciencia debería ocuparse de lo visible y tangible, de aquello que los científicos podían observar y medir de forma directa. Esto significaba que, en el mejor de los casos, los átomos eran especulativos y, el razonamiento basado en ellos, era estrictamente hipotético. Los positivistas mantenían con firmeza, que los átomos no eran los ingredientes fácticos y fidedignos, a partir de los cuales había que construir la verdadera ciencia.
Se llevaron a cabo complejos intentos, para resolver la aparente contradicción entre los teoremas de Boltzmann y Poincaré, tan sólo para hacer más felices a los positivistas. Lo esencial de ello, es que el teorema de Boltzmann, no es exactamente cierto. En general, es mucho más probable que las disposiciones ordenadas de los átomos, se conviertan en desordenadas, que lo contrario: aunque esto último, no está del todo descartado.
Con esta cualificación, los físicos se dieron cuenta de que su teoría cinética del calor, les transmitía algo bastante inesperado y sutil. Comprendieron que no es del todo cierto que la entropía deba aumentar siempre, que el calor siempre tenga que fluir de lo caliente a lo frío. Hay una posibilidad, dependiendo de la forma en la que los átomos reboten, de que un poco de calor pudiera moverse de un sitio frío a otro más caliente, de modo que la entropía, por un momento, disminuiría. La probabilidad aparece en escena, de forma irrevocable. La mayor parte del tiempo, todo sucederá del modo esperado. Las colisiones entre los átomos casi siempre tenderán a aumentar el desorden y, por tanto, la entropía aumentará. Pero lo contrario no es imposible, sólo improbable.
Pues eso.
(Continuará.)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.