Carmiña. III
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
“Frente a sus contemporáneos, como su amigo Juan Benet, o el que fue su marido, Rafael Sánchez Ferlosio, ella muestra una naturalidad y una curiosidad, que le sitúan en otro lugar”, apunta el novelista Marcos Giralt Torrente, a quien Martin Gaite, amiga de su familia, alentó cuando arrancaba su carrera. “Era una narradora portentosa y, eso va más allá, de si alguien es buen o mal escritor.
Ese impulso narrativo inquieto, queda maravillosamente reflejado en sus “Cuadernos de todo”. Su hija Marta le regaló el primero de eso blocs de notas en los sesenta y, le puso el título. Y en uno de ellos cuajo “Visión de Nueva York”, el libro de “collage” que recoge sus impresiones de esa ciudad, durante su estancia en otoño de 1980.
“¿A quién no le ha agobiado alguna vez, su propia biografía, quien no ha sentido el deseo de arriar el personaje, que la vida le impele a encarnar y, con cuyo espantajo irreversible, le acorralan los malos espejos, esos ojos que no saben mirar ni leer, más que lo ya mirado o leído por otros?”, escribió Martín Gaite en un texto de 1972, recogido en “La búsqueda de interlocutor”. Giralt Torrente destaca, la mezcla curiosa de la autora, quien jugaba muchas veces a señorita de provincias, pero tenía una mirada sofisticada y cosmopolita… Tenía desparpajo y falta de pretensión. Fue por libre y, se sobrepuso a cosas muy duras. Siempre estuvo rodeada de jóvenes, a quienes regaló su atención, consejo y lectura de manuscritos”.
Rafael Chirbes, uno de los autores a los que apoyó, habla, en la introducción a la edición de 2002 de “Cuadernos de todo”, de “la difícil y voluntaria posición de excentricidad, que permitió a Carmen Martin Gaite, mirar de modo original los problemas de su tiempo, los modos literarios, los consensos políticos, los usos cotidianos”. La clave, para la novelista Belén Gopegui, está en un “rigor que siempre fue compatible con la alegría, una alegría respetuosa, porque estaba transida por la pena, aunque no lo manifestara”.
La propia Martín Gaite escribe en “Bosquejo autobiográfico” en 1980: “He hecho ediciones críticas, traducciones, prólogos, artículos, guiones de cine, adaptaciones de clásicos… Pero siempre he evitado, aun a costa de vivir más modestamente, los empleos que pudieran esclavizarme y, quitarme tiempo para dedicarme a la lectura, a la escritura y, a otra de mis pasiones favoritas: el cultivo de la amistad. Los amigos son para mí, la cosa más importante del mundo, la más significante y consoladora y, se requiere de una delicadeza y un tino especiales, para no perderlos”. Prosigue: “Hablar con gente de la más diversa condición y edad, es algo que me encanta y, escuchar tanto o más que hablar”. En su escritura pervive esa “buena conversación”, por la que ella, decía, “lo dejaría todo”.
Pues eso.
(The end)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.