EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

Thor Heyerdahl y "Rapa Nui". XIX


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

El tercer y último periodo de la historia pascuense, transcurrió bajo el signo de la tragedia y, por más de una causa. Durante algún tiempo, después de los terribles sucesos de la fosa de Iko, la paz y la prosperidad volvieron a reinar en la isla. Pero fue como el instante de lucidez, que experimentan algunos moribundos, antes de cruzar la frontera con el más allá. En un momento dado, la rivalidades y desavenencias, siempre latentes entre los victoriosos “hanau momoko”, dieron en resolverse en actos de sangre, continuamente renovados en las consecuentes represalias. En sus inicios, muchas de las llanadas “guerras” de este periodo, eran únicamente peleas locales, que solo más tarde se generalizaron en una contienda total, entre la mayoría de los isleños. El Ombligo del Mundo conoció entonces una oleada de destrucción y canibalismo sin precedentes. El tema característico de las leyendas de esta época, era el culto al héroe victorioso, al derecho del más fuerte y, a la matanza sin tregua ni compasión.

Los vencedores solían proceder con crueldad, cometiendo toda clase de atrocidades con los “kio” (vencidos y/o siervos). De estos, los que no eran rematados y devorados, se convertían en cautivos y, eran obligados a trabajar como esclavos. A la quena de casas y plantaciones, a los saqueos y violentos combates, se fueron incorporando otro tipo de devastación: el “huri moái”, o “derribo de las estatuas”, consecuencia lógica del resentimiento, el odio o el puro salvajismo del momento. No era posible – ni entonces ni ahora – poner una primera fecha a tales acciones, pero si a la postrera de ellas. Kateherine Routledge, conoció en 1915, a un aciano que, en su niñez, fue testigo ocular del acontecimiento. Se trataba del único moái que aún quedaba en pie el en “ahu” Te Paro. Thor Heyerdahl se hace eco también de la historia:

“A mediados del siglo pasado, con motivo de un festín de caníbales, que se celebró en una cueva próxima, el último gigante cayó con estrépito de su terraza, mientras su rojo tocado, rodaba como una apisonadora manchada de sangre, por el pavimento de la plazoleta del templo”

Englert, erudito y minucioso como siempre, calculó que dicho desplome, simultáneo a la destrucción del “ahu” Te Paro, había tenido lugar hacia 1840.

Este estado de cosas fue el que se encontraron en la isla de Pascua, los navegantes europeos del siglo XVIII. Nadie esculpía ya las grandes figuras y, al lado de ellas, los nativos sumidos en la barbarie y, las evidentes muestras de vandalismo, presente por doquier, ofrecían un contraste tan violento, que no podían por menos, que provocar la perplejidad de los holandeses, españoles, inglese y franceses, en este mismo orden. Los primeros echaron un vistazo a las “hare-paenga”, las viviendas tradicionales de los indígenas, chozas de rama con figura de barca en posición invertida – esto es, con la quilla apuntando al cielo – recogieron algunos tubérculos y, se percataron, de la presencia de los moáis, antes de que regresaran sus naves. Más tarde hablaron mucho entre sí, de aquellos ídolos. Se preguntaron cómo unos salvajes desnudos, habían podido alzar aquellos colosos y, simplemente, dedujeron que debían ser de arcilla.

En 1770, 48 años después de la visita de los holandeses, la expedición de Felipe Gonzáles (no era el que algunos suponen) tocaba tierra pacense. Los españoles permanecieron una semana en la isla, rebautizándola San Carlos, en homenaje a su rey. Recogieron datos sobre los habitantes y sus viviendas, levantaron planos del terreno y de las costas y, dibujaron, por primera vez, las estatuas. Exploraron el lugar y no apreciaron todavía, síntomas que evidenciaran, una avanzada decadencia de la sociedad local. Algunos indígenas iban desnudos y, pintados con tierra de colores. Por lo demás, todos parecían estar bien alimentados.

Pues eso.

(Continuará)

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

Necesitamos tu apoyo económico para hacer
un periodismo fiable y con valores sociales

PERIODISMO DE DATOS

El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué es importante tu aportación?

Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.


¿Si tengo algún problema en mi transacción?

Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.