Ética utilitarista y liberalismo
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
El otro día, al escribir sobre los problemas que suscita la política de bloque contra bloque, se me olvidó mencionar el de la falta de pragmatismo, de un escenario tal. La carencia de utilidad del mismo.
Me ha recordado ese olvido, la relectura de unos textos de John Locke sobre la filosofía utilitaria, y su método de la investigación empírica en el dominio de la ciencia. Y en el terreno de la ética, un campo siempre problemático en política (releamos a Weber), los resultados prácticos de este método, son, en mi opinión, incluso más evidentes.
Una teoría del “bien”, elaborada como un sistema rígido, puede causar terribles estragos, si algún déspota carente de ilustración, se imagina elegido por el destino, para ponerla en práctica. En Europa hemos tenido ejemplos desgraciados del mismo, cuando los totalitarismos de izquierda y derecha, dominaron el espacio público en los pasados años treinta. Sin duda, no se me pasa por alto, puede haber quienes desprecien la ética utilitaria, por el hecho de que ésta, parte del mezquino deseo de felicidad.
La historia nos enseña, como junto con estos diferentes puntos de vista en el dominio de la ética, se desarrollaron correspondientemente, diferentes actitudes en la esfera de la política. Los liberales, fieles a la tradición de Locke, no sentían grandes anhelos de cambios espectaculares, basados en principios abstractos. Es cierto, sí, que este carácter fragmentario, tanteante y antisistemático, más que asistemático, del gobierno y la práctica política, desarrollados esencialmente en Inglaterra, resultó, durante mucho tiempo, exasperante para los continentales.
Los descendientes utilitaristas del liberalismo de Locke, apoyaron una ética de ilustrado interés propio. Puede que esta concepción, no despierte los sentimientos más nobles del hombre, pero recordemos que, por el mismo motivo, evita las atrocidades consideradas heroicas, que se cometen en nombre de los más elevados sistemas, que se proponen, supuestamente, objetivos más dignos, mientras ignoran sistemáticamente, el hecho de que los hombres no somos abstracciones.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.