Niels Bohr y Max Planck. IV
Asombrosamente, Niels Bohr era casi por completo ignorante, de todo lo relacionado con la espectroscopia, cuando comenzó a trabajar sobre el modelo “sistema solar” del átomo de Ernest Rutherford. Según la leyenda, un día Bohr estaba hojeando un libro de texto escolar de física y, se topó, casualmente con la “fórmula de Balmer”. Intrigado por su intratable singularidad, empezó a hacer cuentas mentales. Entonces llegó el momento “eureka”. Se dio cuenta de que la fórmula de Balmer, se podía escribir de otra manera, usando la constante h, que Planck había empleado en su fórmula, destinada a establecer el tamaño de los “cuantos”, es su teoría de la luz. ¡Esto significaba que el espectro de un elemento, tenía relación con la teoría cuántica! ¿Pero de qué manera exactamente? Bohr se concentró en el elemento más simple de todos, el hidrógeno. Según la representación del átomo de Rutherford, el hidrógeno tiene un solo electrón, que orbita alrededor del núcleo central. De acuerdo con las leyes de la física clásica, debería irradiar, una sola banda de color. En su lugar irradiaba varias bandas separadas, conectadas según un patrón fijo y regular (conforme al 3, 4, 5 etc. De la fórmula de Balmer).
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