EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

Talleyrand. Las mujeres. I


(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

En sus memorias, poco por no decir nada, consignó Talleyrand sobre su ordenación sacerdotal. En cambio, en sus notas sobre la ceremonia de la consagración regia a la que había asistido, se refiere a las que pueden considerarse sus primeras amigas en las altas esferas. Con los Montmorency, los Luynes y los Fitz-James, entrará con todos los honores, no en tal o cual salón, sino en el universo de la corte y de la gran nobleza de París, un universo destinado a ser el de toda su vida. Y lo hace de la mano de tres mujeres singulares. La duquesa de Fitz-James era la hija única del conde Thiard, teniente general de los ejércitos del rey, guillotinado durante la Revolución. Casada muy joven con el duque de Fitz-James, bisnieto (por una rama bastarda) de Jacobo II de Inglaterra, el último Estuardo coronado, será elegida dame du palais de la reina María Antonieta, a la que permanecerá fiel dese su exilio en Bruselas.

Veinteañera como ella, la duquesa de Luynes, de soltera Montmorency, hija menor del duque de Laval, fue casada a los 13 años con el de Luynes. Pronto se hizo inseparable de su cuñada, la vizcondesa de Laval, que, con un padre estrechamente vinculado a las finanzas, no fue aceptada en la corte de Madame, la cuñada de la reina. Cuando no estaban en Versalles, las tres mujeres tenían sus salones en París.

Las tres damas fueron íntimas amigas e inmunes al demonio de los celos. Parece que la vizcondesa de Laval fue amante del abbé (Talleyrand), aunque no tardó en decantarse por Calonne y, luego por el conde de Narbonne, al cual ya no dejará, aunque sí él a ella, en el tiempo en que fue el primer gran amor de Mme de Staël. La hija de Necker lo hizo ministro de la guerra y padre de dos hijos. Cuando Germain se entregó al regicida sueco Ribbing y, luego a Benjamin Constant, el militar regreso a los brazos de la Laval. Divorciada finalmente por iniciativa de su marido, se reconciliará con “el mundo decente”, aunque siguió cambiando de amante todos los años. Caprichosa y voluble como ella sola, su amistad con Talleyrand se mantuvo firme en todo momento y, posiblemente, fue la mujer que más ascendencia tuvo sobre él.

Charles-Maurice se había dado cuenta de que “el poder de lo que en Francia se llamaba la sociedad fue prodigioso en los años que precedieron a la Revolución e, incluso, en todo el siglo pasado, el XVIII”. Y, también, de que las mujeres eran las mejores educadoras que un joven abbé podía desear. “Allí donde los hombres han fracasado, una mujer puede triunfar”, solía decir. De sus amigas aprende que, si el vicio no tiene consecuencias, el ridículo resulta mortal. También le enseñan a medir las relaciones entre la cortesía y la impertinencia y, lo que significan el bon ton y el bon goût para triunfar en París.

Pues eso.

(Continuará.)

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

Necesitamos tu apoyo económico para hacer
un periodismo fiable y con valores sociales

PERIODISMO DE DATOS

El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué es importante tu aportación?

Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.


¿Si tengo algún problema en mi transacción?

Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.