El átomo. El "Argé". II
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
“La mayor parte de los primeros filósofos, creía que la esencia de todas las cosas, podía reducirse a unos principios materiales. Aquello a partir de lo cual se forman todas las cosas. Si bien el estado de una substancia puede cambiar, la sustancia misma no cambia. Esto es lo que ellos consideran, el elemento y el principio de las cosas; creen, además, que nada se crea ni se destruye, ya que la naturaleza se conserva siempre”. Estas palabras de Aristóteles, plantean perfectamente el problema. La gran aventura del espíritu científico comenzó, aparentemente, cuando el hombre se propuso explicar lo visible complejo, a partir de una causa visible natural y simple.
Tales, el fundador de esta concepción filosófica, consideraba que la sustancia primordial, la “causa material” de las cosas, era el agua. No conservamos ningún documento directo de Tales y, toda la información que tenemos de él, proviene de autores posteriores. Según Aristóteles y Simplicio, se habría visto llevado a esta teoría, por la observación de que “todos los alimentos son húmedos y, el propio calor obtiene de la humedad generación y vida (ahora bien, aquello de donde procede la generación, es el principio de todas las cosas); y, también del hecho de que las semillas de todas las cosas, son de naturaleza húmeda” y que, en cambio, “los cadáveres que experimentan necrosis se secan”. Según otras fuentes, se habría guiado por la observación del polimorfismo del agua, líquido que puede transformarse en hielo sólido y en vapor gaseoso (identificado tal vez con el aire). Era, en su tiempo, la única substancia en la que podía observarse, semejante comportamiento. Otros sugieren que, en el transcurso de su estancia en Egipto, se habría visto influido, por la creencia allí dominante, ligada a las crecidas del Nilo, según la cual la vida germinaba en el agua. Y otros, que había recogido la antigua sabiduría de los sumerios, cuya mitología consideraba el agua, como la materia primordial. O tal vez, que simplemente se hacía eco, de unos versos de Homero (“La Ilíada” XIV, 201), que celebran el Océano, el poderoso río que rodea el mundo, lo irriga y lo fertiliza.
Si bien el agua era, para Tales, el elemento primitivo, fuente de todas las sustancias, ignoramos de qué modo, concebía la formación de estas. Podemos, en este sentido, citar a Galeno, que dice reproducir un pasaje de un libro del propio Tales, titulado “Sobre los principios”: “En cuanto a los célebres cuatro elementos, el primero de los cuales es para nosotros el agua, que nosotros consideramos, en cierto modo, un elemento único, se mezclan mutuamente por combinación, solidificación y composición de las cosas del mundo”.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.