Personalidades, inscritos y gente
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Cuando allá por los años sesenta, andaba yo por la universidad, aún quedaban bastantes jóvenes, que vivían como una religión su pertenencia a un partido político. Para ellos el partido era como una entidad sagrada, que exigía una entrega total.
Posteriormente, por mis estudios, aprendí que el paradigma de esa pertenencia, se alcanzó en Europa en los años de entreguerras, cuando Nación, Pueblo, Raza, Clase, Partido… se rodearon de un aura de sacralidad. Y en torno a los cuales se construyeron creencias y mitos y “vanguardias”, que suscitaban un sentimiento de comunión plena.
Militante era aquel que se incrustaba en la masa y se situaba como guía del pueblo, para “que aprendiera a andar la historia con aire y destino de milicia”, según Dionisio Ridruejo en su época fascista.
Llegó 2011 y el 15M. ¡No nos representan! gritaron voces airadas en calles y plazas. “Los partidos políticos te despersonalizan, son una gran trampa”, dijo, por cierto, Manuela Carmena. “Nunca seremos un partido político”, había dicho antes Pablo Iglesias.
Y así se presentó la “nueva política”, la política del empoderamiento, que no era militancia. Fuera gestores, fuera militantes. En su lugar “plataformas” o, si no queda más remedio, un partido transversal, en el que afiliados sea sinónimo de inscritos/as. No hay militantes en Podemos, la palabra no aparece ni una vez en sus estatutos. Hay inscritos/as, condición que se alcanza con un simple clic, efectuado al menos una vez en la vida.
Escribía el otro día Santos Juliá: “Si a un socialdemócrata alemán de 1890, o a un comunista italiano de 1946, se le hubiera preguntado si se podía pertenecer a un partido político, sin necesidad alguna de salir de casa, la respuesta sería que usted es un marciano”.
Pero mucho me temo que muy pronto, marciano será quien pregunte si para pertenecer a un partido político, hay que estar al corriente en el pago de la cuota, asistir a reuniones de la organización, o participar de viva voz, alguna vez, en un debate. No, nada de eso, en los partidos formados por inscritos/as, el futuro dependerá, como lo veía Carmena, de las “personalidades individuales de los colectivos”.
Lo que parecen anunciar los nuevos tiempos, es la multiplicidad de inscritos/as en plataformas o colectivos, en los que serán fuertes las personalidad individuales. Y se pregunta Santos Juliá: ¿O quizá no estamos ya en ese mundo feliz, en que vanguardia, militancia y masa han hecho mutis por el foro, para dejar toda la escena a personalidades, inscritos/as y gente?
¿Cómo se manejarán entonces las instituciones democráticas, o como serán; como funcionaran los debates y se llegará a acuerdos; como se articulará la diversidad de opiniones e intereses? Amigo, ese es otro debate y ¿a quien le importa?
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.