Thor Heyerdahl y el “Rapa Nui”. I
El capitán había ordenado echar el ancla. Hacía poco que el viejo pesquero groenlandés, transformado para la ocasión, en barco de apoyo a la misión arqueológica, había parado motores. Abordo todos guardaban un tácito silencio, como si la grave quietud del lugar, les infundiese un sentimiento de reverencia. En el litoral no se divisaba alma viviente. Detrás, muy hacia el interior, podían distinguir algunas estatuas de piedra, esparcidas sobre las laderas, de un volcán extinto.
- Publicado en Historalia