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⮕ APÓYANOS

Emilio Alonso Sarmiento

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.

El primer “ochomil”. El Annapurna. IV

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

El 14 de mayo todos los miembros de la expedición, se reunieron en la tienda comedor de Tuchuka. El tiempo pasaba y las lluvias monzónicas acechaban a la vuelta de junio. Se hacía imprescindible tomar una decisión. ¿Debía dirigir el asalto definitivo hacia el Dhaulagiri o hacia el Annapurna? Lionel Terray, a quien los sherpas llamaban strong man por su corpulencia y su inextinguible energía, que asimismo provocaba la admiración de sus compañeros, había “echado el resto” en el primero y, conmovido por sus aplastantes dimensiones y las tremendas dificultades técnicas y peligros encontrados, se mostró tajante: “El Dhaula no se hará nunca, nunca. Por mi parte, me rajo; jamás volveré a poner los pies en esa montaña”.

Virginia Woolf. El “Ulises” de Joyce

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

No hacía mucho que el matrimonio Woolf (Virginia y Leonard) había inaugurado la “Hogarth Press” (imprenta), cuando conocieron al joven poeta norteamericano Thomas S. Elliot, el cual les habló de un nuevo libro, que James Joyce estaba escribiendo. Se trataba del “Ulises”, y tanto él, como Mrs. Harriet Weaver, la directora de “The Egoist”, pensaban que se trataba de un “trabajo notable”, aunque su lenguaje “indecente”, suscitaba dudas sobre que pudiera publicarse en Londres, donde la censura perseguiría a editores e imprenta.

Baruch Spinoza. En La Haya. IV

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

En los escritos anteriores hemos constatado, que Spinoza mostró hacia Jan de Witt, su confianza como jefe de gobierno, al decidirse a publicar su primera obra y hacerlo con su nombre PPC “Principios de filosofía de Descartes” y, años más tarde (1670), también su admiración, en varios paisajes del TTP “Tratado teológico-político”.

Montaigne. Prohibir y desear

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

A raíz de unas referencias a Philipp Blom (Hamburgo, 1970, historiador, novelista y traductor alemán) en la prensa, me han sobrevenido una serie de preguntas y reflexiones: ¿Qué significa prohibir algo? ¿Qué conseguimos cuando delimitamos lo que es lícito o no, cuando trazamos la línea ente lo bueno y lo malo, lo conveniente y lo perjudicial? Todas estas preguntas, creo que menos retóricas de lo que pueden parecer a primear vista, se entrelazan con otra, posiblemente más acuciante: ¿Cual es nuestro horizonte de progreso? En la mirada larga, hacia un horizonte que prometa una vida buena – aún cuando uno ya tenga pocas posibilidades de vivirla – se sitúa, creo, el tema más apremiante de nuestro tiempo, que nos atañe a todos, pero especialmente a los que nos situamos, en posiciones políticas de izquierda.

Thor Heyerdahl y la Isla de Pascua. IV

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Sin merma de esta admiración por la naturaleza, había muchas otras cosas que llamaban la atención Thor Heyerdahll. Una vez que aprendió a leer, la bien surtida biblioteca de su madre, una mujer culta, apasionada por la zoología, por las tribus “primitivas” y, por las teorías de Darwin, fue abriendo ante sus ojos, un universo de perspectivas insospechadas: viajes exóticos, animales salvajes, aventuras en los límites de lo posible y, pueblos remotos de costumbres muy diferentes. Eran los libros sobre estos últimos, los que más absorbían sus intereses. Pero agotada la lectura de las colecciones maternas, le resultó imposible ampliarlas, en los confines de Larvik. Así que el joven Thor, se vio obligado a soslayar sus lagunas informativas, a base de extrapolar datos con su imaginación. Una imaginación en verdad poderosa, ágil y permanentemente activa, alejada de vacuas fantasías. Nunca fue un niño fantasioso. Si acaso, lo normal durante la edad de la inocencia, la gran fábrica de fantasías, su temperamento reflexivo, constreñido a averiguar siempre el porqué de las cosas, actuaba de filtro, evitando excesos al respecto.

Niels Bohr. Visión del átomo. IV

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

A pesar del éxito de su “principio de correspondencia”, Niels Bohr presenta el modelo con carácter provisional, resaltando que es un instrumento de trabajo, basado en la pura imaginación. Lamenta la limitación de los medios usuales de visualización, pero también a este campo son aplicables, la herramienta del cálculo matemático, para preparar el camino a futuros avances.

Talleyrand. Introducción. I

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

“Era un personaje raro, temido y considerable: se llamaba Charles-Maurice de Périgord”. Era noble como Maquiavelo, sacerdote como Gondi (Cardenal de Retz) défroqué (exclaustrado) como Fouché, ingenioso como Voltaire y, cojo como el diablo. Podríamos decir que, en esa época, todo cojeaba como él: la nobleza, que se había convertido en sierva de la república, el sacerdocio, que se había arrastrado al campo de Marte y, luego arrojado al arroyo y, el matrimonio, que se había roto con mil escándalos y una separación voluntaria.

El primer “ochomil”. El Annapurna. III

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

El 23 de abril comenzaron los reconocimientos de los dos “ochomiles” previstos: el Dhaulagiri, al oeste del valle y, el Annapurna, en el costado opuesto. Se hacía preciso dividir las fuerzas. Al principio, con las energías todavía intactas, el grueso de las actividades se concentró en el Dhaulagiri. Dos de los guías de Chamonix, Lachenal y Rebuffat, abrieron fuego sobre el glaciar, este, evolucionando con impecable maestría sobre las cascadas de hielo, mediante anclajes de piolet y crampones, ante la mirada estupefacta de los sherpas, que nunca había asistido a semejante espectáculo. Casi simultáneamente, Herzog, Terray y Marcel Ichac, el cineasta, buscaban un paso a la cara norte, por el alto valle del Dambush Khola, comprobando con desaliento, que el mapa indio que manejaban estaba equivocado: el supuesto paso no conducía a la vertiente septentrional de la montaña, sino a otra cuenca a la que Ichac llamó el “Valle Desconocido”. En cuanto a la arista sureste, que observada desde Ghasa durante la marcha de aproximación parecía inexpugnable, vista de cerca era todavía peor: llena de “gendarmes” - agudos pináculos de hielo – torres de hielo y. sin espacio donde acampar. Transcurrido abril y las dos primeras semanas de mayo, todo lo que habían averiguado, respecto al Dhaulagiri, se evidenciaba técnicamente muy difícil y, de proporciones mucho mayores de lo esperado.

La Revolución Francesa. 18 y 19 de Brumario. II

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

El regreso de Napoleón como un héroe, desencadenó en el país un inmenso movimiento de opinión. A Sieyès se le escuchaba en la clase política, pero Bonaparte era popular. Era a la vez, la suerte y la victoria, la cual era para los franceses, el único camino de la paz. En tales condiciones, poco importó que la situación militar hubiera sido enderezada por Brune y por Massena, mientras él estaba aún en el mar.

Baruch Spinoza. En La Haya. III

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

La única crítica directa y fundamentada que recibió Spinoza, fue la que le dirigió el teólogo de Utrecht, Lambert van Velthuysen. Suponemos que para que su nombre no apareciera asociado al de Spinoza, el teólogo envió su carta a través de Jacob Ostens, ligado al grupo de “colegiantes” de tendencia liberal, por lo que fue criticado por Blijenbergh. Pero en su escrito o “panfleto” como Spinoza lo llamará, le acusa de deísta, panteísta y ateo, en un sentido análogo al de Blijenbergh contra el PPC (“Principios de filosofía de Descartes”). Su “axioma” de la necesidad universal, le viene a decir, hace imposible la religión y la moral y, obliga a interpretar los profetas y los preceptos divinos, como adaptaciones al vulgo ignorante.

La Revolución francesa. 18 y 19 de Brumario. I

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

A los dos años de haberse constituido, las cosas no pintaban nada bien para el Directorio: las desventuras de la guerra y el deseo de paz, el cansancio de las discordias civiles, la crisis de autoridad, el desprecio general en el que había caído el régimen representativo, el temor suscitado por el empréstito forzoso y por la ley de rehenes... La opinión pública refluía hacia la monarquía, como hacía el recurso único, moldeado por los siglos. La idea de encomendar a uno sólo la salvación de todos, no era todavía en Francia, una idea cesárea, sino una tradición monárquica. Y los republicanos sobreestimaban las fuerzas de la Restauración.

Thor Heyerdahl y la Isla de Pascua. III

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

¿Cuándo y cómo se le había ocurrido a Heyerdahl la idea de la “Kon-Tiki”? Desde luego no en vísperas del viaje. Sus pensamientos al respecto, igual que su estrecha vinculación con los mares y tierras de Polinesia, habían echado raíces en su vida, a muy temprana edad, desde que, con sólo 22 años y, siendo estudiante de zoología y geografía en la Universidad de Oslo, decidió abandonar su tierra natal, en compañía de su esposa Liv – dos años más joven que él – para irse a vivir a Fatu Hiva, una isla secundaria del archipiélago de las Marquesas en plena Oceanía, aislados de todo contacto con el mundo civilizado, ambos se dispusieron a hacer realidad un proyecto común, incubado en su primera adolescencia y, largamente madurado con posterioridad: el de retornar a la naturaleza de un modo integral, o sea, intentar vivir en íntima comunión, con un medio ambiente puro y salvaje, renunciando por completo, a todas las conquistas de la civilización y, a la vez, a todos sus males.

Niels Bohr. Visión del átomo. III

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Sobre la estabilidad del átomo, que tanto inquietaba a Ernest Rutherford, Niels Bohr apuesta valientemente, por una nueva concepción física y, razona que, si la información que dan los átomos por sus espectros, es un conjunto discreto, de determinadas líneas, esto debe corresponder, a una estructura discreta del átomo, que debe implicar un conjunto de órbitas, en las que el electrón no emite radiación. Incluye, por tanto, en la teoría de la estabilidad del átomo, el importante concepto de estado estacionario.

Talleyrand. Avant-propos. I

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Mucho son los historiadores que han escrito sobre Talleyrand. Franceses, sí. Pero también de múltiples nacionalidades. Pero para mi gusto y saber, ninguno como Emmanuel de Waresquiel. Doctor en historia y, profesor de la Escuela Práctica de Altos Estudios, es uno de los mejores historiadores de la Revolución Francesa, del Imperio y de las Monarquías constitucionales. Apoyado en sus libros, va estar, todo lo que yo me atreva a escribir sobre Talleyrand.

El primer “Ochomil”. El Annapurna. II

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Un segundo avión trasladó a la expedición francesa, de Nueva Delhi a Lucknow, donde les aguardaba Ang Tharkey, el sirdar (“jefe”) de los porteadores sherpas. Estos se unieron a la expedición en Nautanwa, postrera localidad india, antes de cruzar la frontera con Nepal. A partir de entonces, los franceses entraban en “tierra virgen”, donde ningún europeo había puesto el pie en los últimos cien años.

El primer “Ochomil”. El Annapurna. I

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Los alpinistas franceses, si bien no eran novatos en las lides en el Himalaya, sólo en una ocasión habían hecho acto de presencia, en las colosales montañas de Asia. Y eso había sucedido, ya 14 años antes, cuando el grupo de Henry de Ségogne visitara el Karakorum en 1936, viendo sus objetivos malogrados, como casi siempre, por culpa de las borrascas y las ventiscas a gran altitud. Lo que nadie podía adivinar, es que, en esta segunda oportunidad francesa, los galos habrían de enfrentarse a dificultades más severas, que las de ninguna otra expedición en el Himalaya. Las expediciones que habían asaltado algún “ochomil”, contando las de todas las nacionalidades, sumaban hasta entonces 22 y, ninguna había conseguido la victoria final.

Baruch Spinoza. En La Haya. II

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Antes de entrar a examinar la edición del TTP (Tratado teológico-político) y sus primeras críticas, recordemos tres noticias del año 1669, que tienen que ver con Spinoza. El 20 de abril, Leibnitz envió una carta a su profesor y amigo Jacob Thomasius, en la que mencionaba a Spinoza entre otros “cartesianos”, como si no fuera otra cosa que un comentarista de Descartes. No obstante, si se tiene en cuenta que él tendía a identificarlos con los “materialistas”, ese calificativo con el que aludía al PPC (Principios de filosofía de Descartes) pudiera tener un sentido análogo al de “ateo”, que ya le diera O. Borch.

Niels Bohr. Visión del átomo. II

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

En 1905, Einstein interpretaba de forma breve y elegante, las leyes del efecto fotoeléctrico, es decir, la emisión de electrones formando corriente, por mor de la acción de la luz (radiación) sobre determinados materiales. Es una prueba de la existencia real, del paquete unitario de energía, que denomina “cuanto” y, que después llamará “fotón”, El efecto fotoeléctrico puede ser descrito de una manera simple: consiste en que un fotón incidente, arranca del material un electrón. Por aplicación de la conservación de la energía, en el proceso se obtiene de inmediato, la fórmula: hv=h"v" _"o" + E, donde hv es la energía del fotón incidente, h"v" _"o" refleja el trabajo de extracción, del fotoelectrón del átomo en que está, y E es la energía cinética de ese electrón.

Thor Heyerdahl y la Isla de Pascua. II

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Cuando decidió visitar la Isla de Pascua, con un equipo de científicos, Thor Heyerdahl tenía 41 años y, pertenecía ya, por derecho propio, a la flor y nata de los navegantes más veteranos, de los mares del Sur. Ocho años antes, en 1947, él y cinco compañeros audaces, habían desafiado la inmensidad y el vacío de aquellas aguas, a bordo de una almadía, construida enteramente con troncos de “balsa” (Árbol de América del Sur, del género de la ceiba, del que existen diversas variedades) y cabos de cáñamo, todo para argumentar a favor de una teoría, que el rígido mundo académico, consideraba improbable, por no decir absurda: que los primeros pobladores de las islas polinesias – al menos de las más orientales – provenían de la América preincaica.

Baruch Spinoza. Uriel da Costa. II

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Uriel estaba igualmente, parece, torturado, por sus dudas concernientes a la inmortalidad del alma y, a una vida eterna en el más allá, doctrinas que continuaría atacando en sus escritos siguientes. Venecia reaccionó a la publicación del libro de da Costa, mediante un “Herem” (excomunión) que procedía contra él, el 14 de agosto de 1618, inspirada o redactada por el rabino León Modena. El juicio de Modena, debió de tener repercusiones importantes en Hamburgo y en Ámsterdam, dada la relación de tutela, existente ente estas dos comunidades y, la Congregación veneciana. El rabino decidió igualmente, a titulo persona, refutar los puntos de vista da Costa y, defender los de la Ley oral en un libro, “Le bouclier et la targe”.

Baruch Spinoza en La Haya. I

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

No tenemos noticias acerca de la fecha en la que Spinoza trasladó su residencia de Voorburg a La Haya, ni se puede calcular con exactitud. Entre su última carta, enviada desde Voorburg a Jelles y, la primera, con lugar y fecha, enviada al mismo ya desde La Haya, hay un espacio de año y medio, en el que apareció el TTP (“Tratado Teológico Político”). Ahora bien, la primera condena eclesiástica del TTP, anterior a las recogidas por J. Freudenthal, es del 8 de abril de 1670, mientras que la primera carta contra el TTP, no está fechada hasta el 24 de enero de 1671.

Baruch Spinoza. Uriel da Costa. I

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

En 1640, Uriel (o Gabriel) da Costa, miembro de una familia eminente y respetable, de la comunidad judía, se mató de un tiro en la cabeza. Los da Costa eran negociantes y antiguos “marranos” de Portugal. Con excepción de Uriel, personaje inestable y, que parece haber sido, en parte, responsable del retorno de la familia al judaísmo, los da Costa se instalaron cómodamente, en una existencia judía ortodoxa, en su nuevo país y, adquirieron muy pronto, una reputación de integridad en su congregación.

Thor Heyerdahl y la Isla de Pascua. I

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

En Polinesia la llaman simplemente Rapa Nui. “Isla Grande”, aunque para sus aborígenes ha sido siempre “Te Pito” o “Te Henua”, “el Ombligo del Mundo”. A veces, como una resonancia vieja, nunca acallada, surge de su insondable pasado, un tercer y oscuro apelativo: “Mata ki te Rangi”, “Ojos que miran al cielo”, en alusión, quizá, a los numerosos cráteres que desaliñan su faz. Sin embargo, el mundo entero la conoce por su nombre universal, el que le dieron sus descubridores europeos: Isla de Pascua.

Niels Bohr. Visión del átomo. I

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Difícil esbozar una semblanza de Niels Bohr. Con las limitaciones inherentes al lenguaje habitual – que él ya indicó como un problema en la ciencia – podemos concluir que, no solo es un gran científico, sino también un gran educador, un maestro, creando escuela, siendo respetado por todos. Más allá de su quehacer científico, es un humanista que explora con audacia, otras áreas del pensamiento y de la expresión. Además de todo ello, es un ciudadano responsable y cosmopolita, que tiene la pretensión de servir a la causa humana, de una forma honorable.


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