Thor Heyerdahl y la Isla de Pascua. VII
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
Thor Heyerdahl, el sesudo estudiante de zoología, estaba perplejo, ante el primer petroglífico que acababa de descubrir en Fatu Hiva. Y más lo estuvo, cuando al desbrozar la maleza de los alrededores con su machete, salieron a la luz nuevos diseños. Seres humanos, tortugas, más signos jeroglíficos y, algo realmente sorprendente: un barco con perfil de media luna, quilla curvada, mástiles y remos. Heyerdahl no era arqueólogo, pero conocía lo suficiente, acerca de navegaciones polinésicas, para saber que, al llegar los europeos, las únicas embarcaciones que vieron en las islas Marquesas, eran canoas y balsas, hechas de troncos y con quillas rectas. Estupefacto, contemplaba una y otra vez aquella figura en la piedra, a la que atribuía cierta semejanza, con los botes de papiro de Perú e, incluso, con los del antiguo Egipto ¿Quiénes eran los remotos artífices de tan peculiar trazado y, de los ojos que rodeaban al pez?
El no resuelto enigma del origen de los polinesios, bailaba por fin ante sus ojos inquisitivos. El presentido fósil marino de Tioti (el sacristán) era en realidad un petroglifo. La biología no tenía nada que decir al respecto. La cuestión allí, era otra muy distinta. Y de la preocupación por la zoología, Heyerdahl pasó a la preocupación por la antropología.
“En adelante, cuando íbamos de un lado a otro por la selva en busca de víveres, yo ponía más interés en descubrir petroglíficos y, ruinas de pequeños seres vivientes, entre las hojas o bajo las piedras.
Había nacido el Heyerdahl etnólogo. En cuanto al Heyerdahl explorador, poseía ya la madurez necesaria, para acometer las grandes empresas, con las que siempre, desde sus primeras correrías juveniles, por los bosques cercanos a su ciudad natal, había estado soñando.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.