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⮕ APÓYANOS

Emilio Alonso Sarmiento

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.

Bertrand Russell. Sobre el disparate intelectual III

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Nos contaba Bertrand Russell, que los ortodoxos tienen una curiosa objeción contra la incineración, que demostraría una insuficiente confianza en la omnipotencia de Dios. Creen que un cuerpo incinerado, ofrecerá a Dios mayores dificultades, cuando quiera reunirlo, el día del fin del mundo, que otro que ha sido simplemente puesto bajo tierra y, transformado en gusanos. Sin duda, coleccionar las partículas del aire y, deshacer el trabajo químico de la combustión, sería un tanto laborioso, pero es verdaderamente blasfemo, suponer que tal trabajo, es imposible para la Deidad.

Incertidumbre. ¿Cómo decide un electrón? III

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Después del experimento de bombardear una lámina de oro con partículas alfa; Rutherford afirmó, posteriormente y, con ello se hizo famoso, que fue “casi el evento más increíble de mi vida… tan increíble como si dispararas un proyectil de 15 pulgadas contra un pañuelo de papel y, éste volviera y te golpeara.”

Talleyrand. La Revolución, al fin. II

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Faltaban tres semanas para que se reuniese en París la gran asamblea que, mejor o peor, se estaba preparando. Tradicionalmente la integraban las llamadas “tres órdenes”, a saber, el clero, la nobleza y, lo que se denominaba “el tercer estado”, es decir, todos los demás: burgueses, campesinos, pequeños comerciantes e industriales. Al verse amenazado por la aristocracia, el rey decidió doblar el tercio del tercer estado, de modo que los diputados se repartían así: el clero integraba un cuarto, otro cuarto los nobles y, la mitad restante el bon peuple. Ello reforzaba la influencia de la gente sencilla, con la cual el monarca esperaba contar.

El átomo. El "Argé". XIV

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Escribe Diógenes Laercio: “En su libro “Sucesiones de los filósofos”, Alejandro (se refiere a Alejandro Polímata, que vivió durante la primera mitad del siglo I aC) afirma haber hecho este otro descubrimiento en los escritos pitagóricos: la mónada es el principio de todas las cosas; producida por la mónada, la díada indefinida existe, en cuanto material de la mónada, que es la causa. Son la mónada y la díada, quienes engendran los números y, son luego, los números, los que engendran los puntos y, los puntos los que engendran las rectas. A su vez, estas producen las figuras planas, que producen los cuerpos sensibles, cuyos elementos son precisamente cuatro: el fuego, el agua, la tierra y el aire, que cambian y se transforman completamente, los unos en los otros y, que dan nacimiento a un mundo animado, inteligente y esférico, en cuyo centro se haya la Tierra, ella misma esférica y, habitada en toda su superficie.

Capitán Richard F. Burton. Harar, ciudad prohibida. X

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

La reacción inmediata que tuvo Richard Burton ante John Hanning Speke, fue favorable y amistosa. El recién llegado le pareció experto, valeroso, fuerte e interesado por la exploración. Más adelante, Burton trataría de realizar una valoración de Speke más justa y razonable, aunque ello tendría lugar después de la muerte de Speke, en un momento en que Burton sintió la necesidad de dar alguna explicación, por las diferencias que, casi de inmediato, surgieron entre ambos.

Mecánica cuántica. Einstein y Bohr. XI

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Más de 2.000 personas asistieron a su conferencia Nobel, en junio de 1923, pero Einstein era muy consciente, de que la mayoría de ellas, habían llegado para verlo, más que para escucharlo. Sentado en el tren, durante el viaje que le llevaba de Gotemburgo a Copenhague, Einstein esperaba encontrar al hombre del que quería escuchar cada palabra y, con el que muy probablemente, estaría en desacuerdo. Y ahí estaba Niels Bohr esperándole para darle la bienvenida, apenas bajó del tren. “Tomamos el tranvía y charlamos tan animadamente, que hasta nos pasamos de parada”, recordó casi 40 años después. Hablaban en alemán, ajenos a la mirada curiosa del resto de los pasajeros. Es seguro que, hablasen lo que hablasen, durante ese trayecto, mencionaron el efecto Compton, que pronto sería descrito por Sommerfeld, como “el descubrimiento probablemente más importante, dado el estado actual de la física”. Bohr no estaba convencido y, se negaba a aceptar, la naturaleza cuántica de la luz. Pero ahora era él y, no Einstein, quien estaba en minoría. Sommerfeld no tenía la menor duda, de que Compton “había empezado a tocar las campanas de muerte, de la teoría ondulatoria de la radiación”.

Bertrand Russell. Sobre el disparate intelectual. II

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Siguiendo con Franklin y su pararrayos, parece que Dios se puso a la altura de la situación, al menos si hemos de creer al doctor Price, uno de los principales teólogos de Boston, en aquellas fechas. Como el rayo se había tornado ineficaz, por las “puntas de hierro inventadas por el sagaz doctor Franklin”, Massachusetts fue sacudido por temblores de tierra, que el doctor Price supuso debidos a la ira de Dios, contra las “puntas de hierro”. En un sermón sobre el tema dijo: “En Boston se erigen en más cantidad que en cualquier otra parte de Nueva Inglaterra y, Boston parece ser la más espantosamente sacudida ¡Oh!, es imposible escapar a la mamo de Dios”.

Incertidumbre. ¿Cómo decide un electrón? II

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Bohr viajó a Manchester para visitar a un profesor, un amigo de su recientemente fallecido padre. En una cena conoció a Ernest Rutherford, que había regresado de Canadá unos años antes, para ocupar un puesto en Manchester y quien casualmente conocía al mismo hombre. Unas semanas después, Rutherford visitó Cambridge, y él y Bohr volvieron a conversar. A todas luces, era Rutherford en Manchester y no Thomson en Cambridge, el que realizaba los trabajos y no Thomson en Cambridge, el que realizaba los trabajos más importantes en física en Inglaterra. Y, lo que, es más, Rutherford no era inglés y, Bohr le consideraba amigable y estimulantes. En marzo de 1912, Bohr logró trasladarse a Manchester, ostensiblemente para aprender a experimentar con la radiactividad. En esto resultó ser, sino totalmente inútil, indiferente en el mejor de los casos.

Niels Bohr y Werner Heisenberg. Matrices

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Como apuntábamos en el texto anterior, Werner Heisenberg, además de ser un físico brillante, era un montañero de primera, memorizaba largos paisajes de Goethe y, rara vez dormía más que unas pocas horas. Pese a dichos obstáculos, también se las arregló para seguir siendo humano y, no tardó en alcanzar un estrecho entendimiento con Niels Bohr. Fue Heisenberg el que encontró la manera, de superar lo ilógico, del “principio de correspondencia” de Bohr. Tanto el esquema cuántico de la estructura atómica (el modelo Bohr-Sommerfeld) como el esquema mecánico clásico (el modelo de tipo “sistema solar” de Rutherford) estaban de acuerdo en que el átomo emite energía (luz) que produce el espectro de emisión del átomo.

El átomo. El "Argé". XIII

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Del propio Pitágoras, que fue contemporáneo de los primeros milesios, no se conserva ningún escrito. Pero la doctrina de la escuela del conjunto que lleva su nombre y, que se elaboró durante varios siglos, merece la pena ser esbozada aquí, en razón, por una parte, de la posible relación que es posible discernir, entre algunos de sus conceptos y, la idea atómica o conceptos parecidos de Platón y, por otra parte, porque representa la primera tentativa, una tentativa bastante peculiar, de matematización del mundo. Esta doctrina ha sido asimilada por J.O.Dumont, a una “teología aritmética”. En efecto, según los pitagóricos, el número es la esencia de las cosas. Los números están en la base de lo real, constituyen las cosas y el mundo. Dicho de otro modo, el número es el “argé” (principio, fundamento o comienzo) el elemento primordial, el principio del que deriva el universo. Dejemos la palabra a Aristóteles: “Los llamados pitagóricos, fueron los primeros que se interesaron por las matemáticas y, las hicieron progresar. Como habían sido educados en esta ciencia, creyeron que sus principios, eran los principios de todas las cosas y, ya que, por naturaleza, los números son los primeros de los principios matemáticos, creyeron ver en los números, numerosas similitudes con los seres eternos, y también con las criaturas sometidas al devenir y, pensaron que los números eran mucho más reales incluso que el fuego, la tierra y el agua.

Capitán Richard F. Burton. Harar, ciudad prohibida. IX

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Cuando Speke explicó sus planes a James Outram, se llevó la sorpresa, de que ése se opusiera a los mismos. El agente no sólo le negó su ayuda, sino que llegó a afirmar, que jamás llegaría a internarse en África, “ya que las regiones que se encuentran frente a Adén son extremadamente peligrosas.” Y, por si fuera poco “los somalíes son de una naturaleza tan salvaje y hostil, que ningún extranjero podría sobrevivir entre ellos”. Se trataba pues de una prohibición firme y estricta, sólo que Outram accedió después, a que Speke sustituyera al llorado Ellerton Stocks, con quien había contado Burton.

Capitán Richard F. Burton. Harar, Ciudad prohibida. VIII

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

James Outram “se negó en redondo a respaldar el plan propuesto” e insistió en que la Expedición se dividiera, de modo que cada uno de sus miembros, emprendiera la exploración en una dirección distinta. Difícilmente podría haber incurrido en un error más grande. Ni siquiera hoy está del todo claro, si esta decisión fue originariamente debida a Outram o a Burton, o si tal vez fue un acuerdo al que hubieran llegado ambas partes, tras no pocas y encendidas discusiones, toda vez que Burton estaría deseoso de aceptar casi cualquier compromiso, que le permitiera poner el pie en Somalia.

El átomo. El "Argé". XII

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Entre los proponentes de sustancia fundamentales, Anaxágoras de Clazomenes, se sitúa en el polo opuesto de los milesios, partidarios declarados de la atribución de esta cualidad, a una materia única. Partiendo del principio (admitido por prácticamente todos los filósofos presocráticos) según el cual nada llega a ser partiendo del no-ser y, que nada perece, Anaxágoras afirma que todas las cosas existentes, contienen partículas infinitamente pequeñas, que poseen las cualidades de todas las cosas existentes: “En cada cosa hay una pequeña parte de todas las cosas”.

Capitán Richard F. Burton. Harar, ciudad prohibida. VII

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

En enero de 1854 y en conjunción con Francia, hasta entonces el odiado enemigo, Inglaterra se había sumado a turcos en su guerra contra Rusia. Pero mientras su país se había sumado a aquella guerra, Burton siguió adelante con sus planes. En mayo, anticipándose a la respuesta favorable que habían de tener sus planes en Londres, viajó a Adén en un barco de la Compañía de las Indias Orientales, junto con Herne y Stroyan. Stocks, de permiso en Inglaterra, había de reunirse con ellos más adelante, también en Adén, pero no tardó en llegar la noticia de que había fallecido prematuramente, de un ataque de apoplejía.

Mecánica cuántica. Einstein y Bohr. X

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

En febrero de 1923, Bohr recibió una carta, fechada el 21 de enero, en la que Arnold Sommerfeld le llamaba la atención sobre “la cosa más interesante que he experimentado científicamente en los Estados Unidos” Sommerfeld había cambiado Múnich por Madison (Wisconsin) durante un año, escapando así, de la terrible hiperinflación que engullía Alemania. Fue una decisión financieramente muy inteligente de Sommerfeld. Conocer la obra de Arthur Holly Compton, antes que sus colegas europeos, fue un premio añadido.

Incertidumbre. ¿Cómo decide un electrón? I

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

En septiembre de 1911, un joven danés a punto de cumplir los 26 llegó a Cambridge para estudiar la física del electrón con J. J. Thomson. Niel Bohr era hijo de un profesor de fisiología en la universidad de Copenhague. Su familia, hasta tres generaciones atrás, habían sido maestros de escuela, profesores de universidad y ministros de la Iglesia. Bohr había escrito una tesis doctoral sobre la conducción de la electricidad en los metales, suponiendo que los electrones conducían la corriente y, que vibraban con mayor o menor libertad por todas partes dentro de un conductor, del mismo modo que los átomos de un gas, volaban arriba y abajo por un tubo. El modelo no funcionaba muy bien y, Bohr había empezado a sospechar que algo fallaba, fundamentalmente, por la idea de tratar los electrones al estilo decimonónico, como bolas de billar cargadas eléctricamente.

Talleyrand. Ensayo general (y V)

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Pero fue un aristócrata quien encendió la mecha. El duque de Orleans, Luis Felipe II, compañero de mesa de juego de Talleyrand, se encaró un día con su primo Luis XVI en la cámara de los nobles, para advertirle de que sus órdenes eran ilegales, si no contaban con su voto (entiéndase: el de los aristócratas). Charles-Maurice se quedó estupefacto. Como era de esperar, el duque fue desterrado a provincias. Más tarde se vengó votando a favor de la muerte de su primo, en el juicio que se le instruyó, aunque su cabeza (seguramente arrepentida) acabó cayendo en la misma cesta o similar en 1793. Obedeciendo a un resentimiento “de clase” generalizado la nobleza (y no las clases hambrientas) acabó rebelándose contra el poder real y, le exigió la convocatoria de los Estados Generales, una asamblea extraordinaria en la que se juntaban los tres “órdenes” (nobleza, clero y “tercer estado”) para resolver la crisis. Versalles estaba, en contra los Estados Generales. Los últimos de los que se tenía noticia, se habían reunido hacía dos siglos. Pero la aristocracia se empeñó en repetirlos, convencida de que acabaría dominando la situación y, saldría reforzada frente al soberano. Fue, pues, la nobleza y no el pueblo, la que puso en marcha la Revolución francesa, punto en el que todos los historiadores están de acuerdo, pero, como suele pasar, no tardó en írsele de las manos.

Principio de correspondencia

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Erwin Schrödinger basa su interpretación, sobre el movimiento ondulatorio de las partículas, en un argumento dudoso: demuestra que el paquete de ondas, a partir del cual, describe una partícula que vuela por el vacío, se mantiene unido de forma permanente. Desde su punto de vista, dicha estabilidad justifica la sustitución de las partículas convencionales, por paquetes de ondas.

Capitán Richard F. Burton. Harar, Ciudad Prohibida. VI

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Desde Bombay, Richard F. Burton bombardeó a las altes instancias londinenses – La Compañía de las Indias Orientales y la Royal Geographical Society – solicitándoles permiso y financiación para el gran viaje que deseaba emprender al corazón de África, en busca de las fuentes del Nilo. Sin embargo, los directores tenían en mente objetivos mucho más específicos. Prefirieron que realizara tan sólo una penetración por Somalia, junto con una exploración a fondo de los puertos costeros. Y existía razones de peso que avalaban esa decisión. En 1839, tras una disputa con un jeque de la zona, la Compañía de las Indias Orientales había tomado el pequeño puerto de Adén, una bahía antigua y hasta entonces carente de importancia, situada en la punta sur de la vasta península arábiga, para hacer de Adén una de las escalas obligadas, en la ruta entre Suez y la India.

Bertrand Russell. "Modernos" (y II)

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

El hombre de ciencia, al buscar la verdad, aun cuando entrase en conflicto con las supersticiones en boga, exponía las maravillas de la Creación y, ponía en mayor armonía, con el perfecto conocimiento de Dios, las imperfectas creencias de los hombres. Todos los trabajadores serios, fueran artistas, filósofos o astrónomos, creían que, al seguir sus propias convicciones, servían a los designios de Dios. Cuando con el progreso de la Ilustración, esta creencia comenzó a tornarse vaga, todavía quedaban la Verdad, lo Bueno y lo Bello. Las normas no humanas, seguían siendo establecidas en el cielo, aun cuando el cielo, no tuviese existencia topográfica.

Mecánica cuántica. Einstein y Bohr. IX

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Cuando se conocieron los nombres de los ganadores del Premio Nobel de 1922. Einstein se hallaba de viaje al otro lado del mundo. El pasado 8 de octubre, temiendo todavía por su seguridad, Einstein y Elsa se habían marchado a Japón, para hacer una gira de conferencias. No regresaron a Berlín, hasta febrero de 1923, porque el itinerario inicial de 6 semanas, acabó convirtiéndose en un gran viaje de 5 meses, durante el cual recibió la carta de Niels Bohr. En su respuesta, que escribió ya en el viaje de vuelta, comenta: “Puedo decir sin reservas, que su carta me satisfizo tanto como el Premio Nobel. Me parece especialmente conmovedor, su miedo a que pudiese recibir el premio antes que yo, un rasgo encantador típicamente suyo”.

Talleyrand. Ensayo General. IV

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

“Se está hablando de la diócesis de Bourges para mí”, escribió Talleyrand a su amigo Mirabeau. “Es un buen puesto… el arzobispo ha tenido una apoplejía y, no se le auguran más de dos o tres semanas de vida”, pero era excesivamente optimista: pasado un año el arzobispo seguía con vida. Finalmente se produjo el ansiado desenlace, pero la diócesis vacante fue a parar a otro candidato y, Charles-Maurice se quedó, como suele decirse, con un palmo de narices. Y tenía 34 años y, estaba a punto de perder toda esperanza. “Nada me sale como quisiera”, confesó en una carta a su amigo Choiseul.

Niels Bohr Y Wolfgang Pauli. VII

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Como apuntábamos en el texto anterior, físicos que no había nacido, cuando Planck propuso la teoría cuántica por primera vez, estaban produciendo teorías brillantes. Era una verdadera ciencia del siglo XX y, su centro principal estaba, en el recién creado Instituto de Niels Bohr (De hecho, durante un tiempo, los otros únicos participantes en la carrera, fueron Gotinga y Cambridge, a donde ahora se había trasladado Ernest Rutherford) La lista de los que trabajaron en el instituto Bohr, parece una lista internacional, de la próxima generación de gigantes del siglo XX. El suizo Pauli, Heisenberg de Alemania, Dirac de Inglaterra, Landau de Rusia y, otros genios menos conocidos, todos ellos trabajaron, en algún momento, en el Instituto de Bohr.


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