Heráclito. III
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
La filosofía natural actual, presenta proyectos muy variados, pero quizá el que más se ajuste, a la filosofía de Heráclito, sea el de Edgar Morin, quien lo cita en numerosas ocasiones, al hilo de problemas del presente. Especialmente destaca del presocrático, la amplitud de miras y, la confrontación con las contradicciones irresolubles, de la naturaleza.
Heráclito es uno de los pensadores más oscuros, de todos los tiempos, Edgar Morin uno de los más luminosos de la actualidad. El primero es un punto de referencia, para todo aquel que se interese por la filosofía, el segundo, el precursor del “pensamiento complejo”. Las sentencias de Heráclito subrayan con destreza, la complejidad de la naturaleza: asumen la problemática relación entre los contrarios, e intentan captar sin escisiones, la totalidad de lo que hay. Los escritos de Morin, acometen el estudio de uno de los “temas de nuestro tiempo”: “la naturaleza de la complejidad” (“Reconocer la complejidad, hallar los instrumentos para describirla y, acometer una relectura, dentro de este nuevo contexto de las relaciones cambiantes, del hombre con la naturaleza, son los problemas cruciales de nuestra época” E. Morin).
Como es sabido, la obra más importante de Morin, es “El Método”, donde lleva a cabo una investigación transdisciplinar, que intercomunica los planos de la materia, la vida y el pensamiento – tomados en un sentido amplio – por medio de una relación recursiva y multidimensional. Pero el “Método” que propone, poco o nada tiene que ver, con el de Descartes. No se trata de obedecer las indicaciones de un camino, previamente delimitado, sino de inventar el camino, durante la propia búsqueda, o “hacer camino al andar”, como dice un verso del gran Machado. Nada más lejos de esta visión del método, que la imagen moderna del mismo, que lo compone de un conjunto de reglas “ciertas y fáciles”, para la consecución de un fin previsto, de modo que el que las observe atentamente, “no tomará nunca nada falso por verdadero”.
Si Heráclito está en lo cierto, cuando advierte que la realidad “es” movimiento constante, entonces una concepción del método, como ésta, resulta cuanto menos limitada, porque ante situaciones “complejas” (mudables e inciertas) los programas sirven de poco. En las situaciones complejas, esto es, allí donde aparece una contradicción inevitable, allí donde en un mismo espacio, conviven orden/desorden, necesidad/azar, es preciso adoptar un método, que no sólo “preceda” a la experiencia, sino que además “proceda” de ella, que sea capaz de aprender e inventar, en su propio caminar, capaz de tender cuerdas tensas, sobre el abismo.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.