Los griegos. Heráclito. XXVII
Nuestra comprensión del cosmos, lo dijo Aristóteles con tino, es un rastreo sin término ni detención, un “saber que se busca”, de suerte que cada vez que se amplían los límites de la “luz”, se mueven con ellos – en justa medida – los de la “oscuridad”. En verdad sabemos más que nunca, sobre la naturaleza y el hombre, pero aún desconocemos lo esencial, acaso porque el “cómo”, no tiene tanto calado como el “porqué”. Esta es – según Zubiri – la paradoja de nuestra situación intelectual: cuanto más sabemos sobre el universo, tanto más desconocemos. Sólo tres momentos de la historia, pueden compararse al presente, en transcendencia epistemológica (los relativos al desarrollo de la metafísica griega, la religión cristiana y, la ciencia moderna); pero nunca la incertidumbre, ha estado tan presente como ahora, en la tarea del intelectual, de la mano de los resultados, de la ciencia de nuevo cuño, que tienen consecuencias, para todos los campos del saber y, para la propia vida.
- Publicado en Tribuna Libre