Los griegos. Heráclito. XXXII
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
“Los griegos van a investigar la ”phýsis” y a buscar su “arché… pero en la investigación de la” phýsis”, van a superarla en una “meta-phýsis”, en una realidad de otro orden, fundante de toda realidad visible” (Tomás Calvo Martínez).
A parte de todas estas consideraciones, de todos conocidas, es preciso fijarse en el hecho, entendemos que no pasajero, de que la filosofía occidental naciera, como un “cuestionamiento acerca de la naturaleza”, entendiendo por tal el conjunto de todo lo que hay, esto es, el universo mismo. Todo pertenece al ámbito de la naturaleza: dioses y hombres, cielo y tierra, plantas y animales, la especie humana y sus logros. Los griegos contaron también, con otros términos semejantes, para referirse al todo, de la realidad en su conjunto. De manera especial, del participio del verbo: “eivar” (lo que es o hay, las cosas que hay, existen o son). Finalmente, como es bien sabido, será este último, el participio, el que acabará imponiéndose, como término de la máxima universalidad, en la especulación filosófica, fundamentalmente a partir de Parménides.
Nótese, por otro lado, que se dice “la realidad en su conjunto”, no sólo porque sea la suma de cuanto hay, sino porque todo eso está “conjuntado”, por cuanto emana “naturalmente” de la propia naturaleza, incluido el hombre. Por tanto, en esa época inicial de la filosofía griega, surge una radical extrañeza, ante el mundo circundante, cuando la explicación mítica, no satisface el asombro del sujeto humano, que se cuestiona el enigma natural de universo. La realidad global se presenta, ante eso inquietos pensadores, como algo que requiere una explicación distinta, a la que dan las narraciones míticas, se tuvo entonces la sensación, de que los mitos tradicionales, no procuraban, con sus narraciones poéticas, una imagen veraz, a la altura de los tiempos.
En una ciudad jónica costera nació, con los milesios, la figura del gran pensador que se enfrenta, de un modo teorético, con la totalidad de lo real, para referirnos una explicación, que no remita a la intervención de factores extra mundanos, sino a la propia actividad, sino a la propia actividad interna de la naturaleza, que presenta una estructura unitaria y fundamental, que afecta a todo, a la vez que lo entrelaza:
“La phýsis vendría a ser la fuerza que provoca todo devenir y todo crecer, un proceso regular con orden fijo y, leyes inmanentes e inviolables, que no exigen ni consienten, ninguna intervención exterior”
Por otro lado, hay que destacar, que las cosas pacen de la naturaleza, como algo que ésta produce de suyo. Además, el movimiento que permite tal nacimiento y, la posterior auto conformación de las cosas, procede a su vez, de la propia naturaleza.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.