Los griegos. Heráclito. XXIII
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
“El diálogo con los pensadores griegos, no significa ningún renacimiento moderno de la Antigüedad. Tampoco se trata de una curiosidad historicista, por aquello que, si bien pasado, con todo, podría servir aún, para explicarnos algunos rasgos del mundo moderno, en su génesis. Lo que, en los albores de la Antigüedad griega, ha sido pensado y poetizado, esta presente aún hoy en día; tan presente que su esencia, cerrada aún para él mismo, está esperándonos por todas partes, y viene a nosotros, sobre todo allí donde menos lo sospechamos”. Como reconoce el físico Werner Heisenberg, debemos a los griegos, el vigor de nuestra cultura, por tanto, la ciencia natural no debe desestimar, la cultura humanística, sino servirse de ella. “Son muchos los terrenos, en los que se rastrean, las huellas del origen común, que no es otro que el pensamiento griego.
En nuestra opinión, desde el amanecer de la cultura europea, hasta el universo de los ‘cuantos’, nada es comparable en transcendencia real, a lo que supuso “decir/pensar”, por vez primera la realidad, de las cosas más elementales, por decirlo en términos de Parménides. En ese mismo momento nació, un tipo de pensamiento racional, entendido como un saber “radical”, sobre “ultimidades”, esto es, como un saber sobre la totalidad de lo ente, que busca destapar la verdad última, de lo que las cosas son. Y ello, para “tenerse en pie” en el mundo y, “saber a qué atenerse” en la vida.
El filósofo se instala siempre en la provisionalidad y, en la problematicidad, de suerte que el lema socrático “sólo sé que no sé nada”, que se tiene por punto de partida de la filosofía, se torna, además, lugar de destino y residencia. No se trata, por tanto, de alcanzar la plena soberanía, sino de adoptar una actitud juiciosa ante ella. No se trata de reunir todos los conocimientos, que una curiosidad insaciable, pueda desear, sino tan sólo de asimilar, aquello que una persona prudente, requiere para alcanzar la excelencia, como ser humano.
No es de extrañar que Karl Jaspers, denominara a este fecundo periodo como “tiempo-eje” (Achsenzeit), en el que coinciden un conjunto de saberes, en distintos lugares del planeta, que han cimentado, el decurso posterior de la humanidad:
“En este tiempo se concentran y coinciden, multitud de hechos extraordinarios. En China viven Confucio y Lao-Tse, aparecen todas las direcciones de la filosofía china… en la India surgen las Upanishad, vive Buda, se desarrollan como en China, todas las posibles tendencias filosóficas… en el Irán enseña Zaratustra, la excitante doctrina, que presenta al mundo, como el combate, entre el bien y el mal; en Palestina aparecen los profetas… En Grecia encontramos al poeta Homero, a los filósofos – Parménides, Heráclito, Platón – y a los trágicos… Todo lo que estos nombres, no hacen más que indicar, se origina en estos cuantos siglos, casi al mismo tiempo en China, en la India y en Occidente, sin que supieran unos de otros.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.