Los griegos. Heráclito. XXXIV
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Los pensadores jonios, por tanto, trataron de iluminar un pensamiento radical y novedoso, centrado en el estudio de la naturaleza, entendida como una noción, que comprende en una misma intuición lo cósmico, lo humano y lo divino. Este sentido amplio del término, queda reunido en el vocablo griego “nacer”, “engendrar”, “crecer”, más intenso y extenso, que el latino “natura”. Nótese que el primer término, presenta la naturaleza como “proceso” (nacer, brotar, etc.) como algo dinámico e inacabado, mientras que el segundo lo hace como “estado” (“el hecho de nacer”, “la constitución de algo”). La noción de “crecer”, no sólo en la lengua común, sino también en la de la filosofía, mantiene una conexión básica, con la actividad y el movimiento:
“En primer lugar, en cuanto que la “phýsis” de una cosa o substancia, es la constitución que ésta adquiere, como resultado del proceso, de su generación y crecimiento. En segundo lugar, en cuanto que esta constitución interna, de las sustancias naturales, comporta ciertas propiedades activas, es fuente o principio, de determinadas actividades específicas” (Tomás Calvo Martínez).
La naturaleza es “punto de partida” y “resultado final”, para las concepciones arcaicas del mundo, un “de donde” y un “a donde”, en palabras de Tomás Calvo, por eso se toma como punto de referencia, para idear sucesivas oposiciones, definitorias de ámbitos de sentido, no pertenecientes al nacer o crecer, como el arte o la cultura que, a pesar de referirse a cosas, que no son “naturales”, si no “convencionales”, encuentran en la naturaleza su inspiración, sea en sus formas o en sus normas:
“En el marco de la filosofía presocrática, la noción de naturaleza, comporta un surgir y desarrollarse, que tiene un punto de partida (un de dónde) y un resultado final (un a donde) que no es otro que el orden natural, acabado y cumplido del universo y, de cuanto en él existe”.
Los presocráticos, obviamente, no inventaron esas palabras, sino que las tomaron de la lengua popular y, las especializaron, por eso nos encontramos con numerosos pasajes, en los que aparece un mismo término, usado con distintos sentidos.
El resultado final del nacer y/o crecer, o punto de partida de este proceso, es el orden universal de la naturaleza, que denominaron “cosmos”. En un sentido amplio, siempre ha significado “orden” y “belleza”, trátese de cosas, animales o personas. En Homero, por ejemplo, suele utilizarse, para referirse a la colocación, de un ejército con vistas a la batalla. De ahí se pasó, a la idea de orden social y justicia, entendida como “justeza” o “ajustamiento”, donde cada individuo ocupa dentro del todo, la posición que le corresponde según su naturaleza, linaje o formación. Después, con los presocráticos, esta misma idea de “ajustamiento”, se trasladó al conjunto de la realidad, donde los elementos de la misma, están todos donde tiene que estar, desempeñando el papel que les corresponde, sin sobrepasar sus medidas, ni interferir en el cometido de los demás.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.