El átomo. El atomismo árabe. II
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Pese a las diferencias de opinión, a menudo muy sensibles, entre las escuelas de los “mutakallimum”, su doctrina general, especialmente en los puntos que nos importan aquí, es lo suficientemente homogénea, como para que las presentemos, igual que hace Maimónides, de una manera global, aunque en aquellas ocasiones en que sea necesario, indicaremos la existencia de puntos de vista divergentes. Conviene tener siempre presente el hecho de que, sea cual sea el atractivo intelectual, que tenga para los mutakallimum la idea atómica, cuyas versiones, tanto griega como hindú, probablemente conocían, esta idea será para ellos esencialmente (esta es la opinión de Maimónides) un arma privilegiada, para defender la ortodoxia de la doctrina musulmana y, sus ideas fundamentales: transcendencia, unidad e independencia de Dios, así como la afirmación de la Creación. De aquí saldrá una expresión muy concreta de esta idea. Mabilleau resume muy bien la situación, cuando escribe: “El Kalam fue, ante todo, una escuela de reacción religiosa y, para poder combatir mejor a los filósofos, incorporó una filosofía”.
Pero bueno, ha llegado el momento de presentar de manera explícita, la teoría atómica del Kalam. Maimónides la describe en forma de doce proposiciones, de las que resumiremos lo esencial.
La primera proposición afirma que el universo entero – cada uno de los cuerpos que contiene – está formado de átomos, partículas minúsculas, indivisibles, absolutamente carentes de cantidad (sin figura ni extensión: son entidades sin dimensiones), que solo la adquieren cuando se reúnen (basta con que se unan dos de ellas), y su yuxtaposición forma entonces un cuerpo, una sustancia.
La segunda proposición afirma, la existencia del vacío.
La tercera proposición, muy importante, proclama la estructura discontinua del tiempo, “que está compuesto de instantes”.
La cuarta, obviamente de inspiración aristotélica y, que anuncia el carácter heteróclito del atomismo del Kalam, introduce accidentes, “que son ideas añadidas, a la idea de sustancia”. No puede existir ningún cuerpo, que esté totalmente exento de ellos; de dos accidentes opuestos, tiene que poseer necesariamente uno. Así, si no tiene el accidente del movimiento, tiene que tener necesariamente el del reposo; si no tiene el accidente de la vida, tiene que tener necesariamente, el accidente de la muerte. Puede tener varios accidentes a la vez
La quinta proposición, que nos introduce en el corazón de la especificidad del atomismo árabe, afirma que: “es en cada átomo donde residen ya los accidentes, de un modo inherente y, ningún átomo puede estar separado de ellos”.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.