Carmen Romero. I
No creo que sea excesivo atrevimiento por mi parte, decir que llegué a ser buen amigo de Carmen Romero. La conocí bastante bien, los años en que fui Secretario de Administración y Finanzas de la CEF del PSOE. La veía y charlaba con ella en los actos del partido. Pero especialmente, el día en que cada año venía a mi despacho, primero en Santa Engracia y luego en Ferraz, para que le hiciéramos la declaración de la renta. Entonces, mientras mi equipo se dedicaba a ello, los dos en mi despacho, tête-à-tête, hablábamos mucho rato, no de política, sino esencialmente de literatura. Y llegamos a congeniar muy bien, tanto que un par de veces (una con mi esposa Marita) me invitó a comer en la Moncloa. Es una mujer excepcional y la quiero mucho, auque ya hace años que no nos vemos. Durante su cáncer de mama, me interesé, casi a diario, de cómo iba la cosa, mediante llamadas a terceros próximos a ella.
- Publicado en Tribuna Libre