La izquierda del PSOE
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
En la Segunda República, los dirigentes de la izquierda del PSOE, obstaculizaron todo lo que pudieron, el camino de los centristas (prietistas, hoy hablaríamos de socialdemócratas) hacia la colaboración con el Gobierno, con el argumento de que, o bien los republicanos llevaban a cabo la reforma, o se produciría una revolución, que daría al PSOE el control del Estado.
Pero la izquierda socialista, daba rienda suelta, tan sólo a una mera retórica revolucionaria. El peso de las responsabilidades sindicales, sobre la mayoría de los líderes de la izquierda, los mantuvo dentro de unos límites. En última instancia, eran dirigentes sindicales, que no estaban preparados para poner en peligro a toda la UGT, consolidada en el curso de cuatro décadas y media, en una única y definitiva partida de dados.
La izquierda socialista manifestó claramente, su intención de “bolchevizar” el PSOE, transformándolo en un partido de cuadros revolucionarios. Sin embargo, a la hora de la verdad, no hizo nada. No reorganizó a las federaciones socialistas, ni entrenó y armó a una milicia. La izquierda del partido, carecía de un plan para asaltar el Palacio de Invierno y tomar el poder. Todo ello se pondría dolorosamente de manifiesto, cuando la reacción militar, se materializó en el golpe del 17-18 de julio de 1936.
La quiebra estratégica de la izquierda socialista, empeoró una situación ya de por sí tensa. Estaba provocando a la derecha, que manifiestamente poseía una mayor capacidad bélica, pero no tenía ni idea de cómo hacer frente a su probable feroz respuesta. Y, a pesar de todo ello, se negó a permitir que los centristas entraran en el Gobierno. Mientras que estos últimos, razonablemente, no estaban dispuestos a colaborar con el Gobierno, sin el apoyo de la poderosa izquierda del partido. Este estancamiento, resultaría funesto para la República. El PSOE constituía el único grupo político, capaz de actuar directamente contra los conspiradores militares, para neutralizar el golpe que se veía llegar.
La amarga mitología del socialismo en el exilio, presente en las memorias personales, y en la correspondencia de los veteranos de la Guerra Civil, descarga toda la responsabilidad de la catástrofe, en el “Komintern” y en el PCE. Tampoco muchos de los estudios académicos, al menos varios de los que he leído, han escapado a esta simplificación. Más aún, pese a su riqueza bibliográfica, una teoría de la conspiración similar, se dibuja en el interesante y pionero trabajo de Burnett Bolloten “La revolución española” (por cierto, un libro que me regaló, el 3 de septiembre de 1980, el por entonces Presidente del Banco Popular, Luis Valls Taberner).
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.