Talleyrand. El nepotismo eclesiástico. II
Que el joven Charles-Maurice no eligió el estado eclesiástico, parece fuera de toda duda, pero que lo haya aceptado de tan mala gana, como quiere darnos a entender, resulta cuando menos discutible. Pues las perspectivas que se ofrecían al muchacho, eran ciertamente atractivas: una vida eclesiástica relajada y libre, una gran fortuna y, la posibilidad de hacer una carrera administrativa y política, en la Iglesia o fuera de ella. No pocos arzobispos se habían convertido en primeros ministros del país: André Hercule de Fleury fue el principal consejero de Luis XV, o Loménie de Brienne, arzobispo de Toulouse, ministro de Luis XVI, que fue quien convocó los fatídicos Estados Generales de 1789, se asustó y corrió a refugiarse en el mejor remunerado arzobispado de Sens.
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