Niels Bohr. Mecánica cuántica
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Según el gran físico teórico alemán Wener Heisenberg, “la influencia de Bohr sobre la física y los físicos de nuestro tiempo, ha sido mayor que la de ninguna otra persona, incluido Einstein”. Y Heisenberg debía saber bien lo que decía, pues pasó buena parte de su vida debatiendo y, a veces, discutiendo enconadamente con ambos.
El mayor logro de Bohr, fue resolver el enigma de la estructura atómica, mediante la aplicación de la teoría cuántica, con el resultado de grandes avances científicos y gran desconcierto entre los científicos ¿Por qué? El caso es que nadie sabe aún, qué es realmente la teoría o mecánica cuántica.
El gran pianista Vladimir Horowitz dijo en una ocasión, que Mozart era “demasiado fácil para los principiantes, demasiado difícil para los expertos”. Lo mismo se aplica a la física cuántica, según el colega y biógrafo de Bohr, Abraham Pais. Dicho de manera sencilla: la teoría cuántica postula que, a nivel subatómico, las partículas no obedecen las leyes de la física clásica. De hecho, entidades tales como los electrones, pueden existir como dos cosas diferentes a la vez, materia o energía, dependiendo de la forma en que se midan.
El principal problema de la mecánica cuántica, es que es sencillamente increíble.
No tiene nada que ver con el sentido común. Pero la ciencia del siglo XX, es mucho más emocionante que el sentido común, que Einstein definió sensatamente, como “la acumulación de prejuicios adquiridos hasta la edad de 18 años”. Bohr prácticamente dirigió, la era dorada de la física cuántica, que tuvo lugar en los años veinte (del XX), e involucró a muchos de los mejores científicos jóvenes, de la generación posterior a la de Einstein. Juntos y por separado, por medio de la discusión y, de la brillantez individual, estos pioneros abrieron un campo, cuya existencia ni se sospecharía, un cuarto de siglo antes.
Ahora sabemos cómo funciona nuestro mundo, desde las más minúsculas partículas subnucleares, a los agujeros negros. También podemos destruirlo en un holocausto nuclear.
Bohr vivió lo suficiente, para contribuir a la construcción de la primera bomba atómica. Cuando se dio cuenta de lo que había hecho, pasó el resto de su vida, haciendo campaña contra la bomba.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.