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Talleyrand. Años de estudio. II


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Talleyrand nunca olvidó, lo que le oyó decir al duque de Choiseul en más de una ocasión, sobre su forma de trabajar y, la útil compatibilidad de la actividad política con la vida social:

“En mi ministerio siempre he hecho trabajar más que trabajado yo mismo. No hay que enterrarse bajo montones de papeles: hay que buscar hombres capaces de desentrañarlos. Hay que gobernar los asuntos con un gesto, con un signo… Nunca he impuesto informes largos, he intentado retener la información que ofrecía la conversación de los embajadores… Hay que hacer trabajar a los que trabajan y entonces el día tendrá más de 24 horas. Un ministro que se mueve en sociedad puede adivinar incluso en una fiesta, más de lo que llegará a saber nunca encerrado en su despacho”. En este punto, Talleyrand fue su discípulo más aventajado y obtuvo muy buenos resultados.

No existe constancia de que Talleyrand fuera un estudiante brillante, pero tampoco de que fuera desobediente, revoltoso o incómodo. Todo indica que se había sometido a lo que sus padres exigían de él. Por otra parte, ser clérigo en Francia en aquellos tiempos, era algo muy distinto de serlo ahora: si se contaba con buenos padrinos (y Charles-Maurice tenía a su tío) casi podía asimilarse a un buen matrimonio, en el que uno se ahorraba los inconvenientes de la monogamia, al menos teórica.

De hecho, a los hijos inteligentes de buena familia, la santa Madre Iglesia les abría un sinfín de posibilidades para medrar, enriquecerse y, no privarse de placer alguno, que fueron aprovechados por no pocos prêtres. ¿Quién no recordaba los ejemplos del hábil Richelieu o el sinuoso Mazarino, que llegó a ser el hombre más rico de Francia?

Durante su estancia en la escuela, Charles-Maurice contrajo la viruela, pero ello no le abrió las puertas del hogar familiar, quizá por temor a un contagio, sino que se alojó en casa de una cuidadora profesional de la calle Saint-Jacques. De todos modos, tuvo más suerte que el pobre Mirabeau y, la enfermedad no dejó marca en su rostro.

Nos consta que empezó a escribir la parte de sus memorias que trata de su juventud, tras firmarse el Concordato (1801) que reconcilió a Napoleón con el papado. Al año siguiente el emperador le obligó a casarse en interés de la moral pública, con la mujer con la que estaba conviviendo desde tiempo atrás: Catherine Noele le Grand (escribí sobre ella hace algún tiempo) luego de Talleyrand-Périgord, a pesar de la firme oposición de Roma, que le seguía teniendo por obispo. Por lo tanto, presentarse como como le prêtre malgré lui en sus memorias, constituye una suerte de justificación de su regreso al estado laical, su auténtica vocación.

Bien mirado, si se examina su trayectoria desde el final, tan poco le fueron tan mal las cosas a Charles-Maurice en el se n de la Mater et Magistra, ni se privó de nada. Teniendo en cuenta las estrecheces por las que pasaba su familia, la Iglesia le permitió mejorar su situación personal. No tardó en ingresar él solo, el triple de lo que obtenían sus padres “por todos los conceptos”

Tampoco hay razón alguna para pensar que Talleyrand fuera especialmente desgraciado en sus años de escolar. Es muy probable que incluso su falta de brillantez respondiera a un plan preconcebido o inconsciente de pasar desapercibido. Un colegio como el que le acogía era un lugar ideal para practicar las artes del silencio y el disimulo, que tanto le sirvieron cuando “entró en el mundo”. En cuanto a sus relaciones con la familia, durante sus años de estudiante, el matrimonio Talleyrand-Périgord-de Damas d’Artigny, invitaba a sus hijos escolarizados a cenar en su casa una vez a la semana, en compañía de su preceptor y, les despedía con una frase ritual, que su destinatario nos ha conservado: “Soyez sage, mon fils, et contenté M. l’abbé. Los historiadores están casi convencidos, de que Talleyrand nunca hizo enfadar en serio a abbé alguno. Años después, cuando fue ponente en la asamblea de la Constitución Civil del Clero y, propuso e hizo aprobar la expropiación de los bienes de la Iglesia, mató seguramente a muchos abbés de un infarto.

Pues eso.

(Continuara.)

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.


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