EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

EE.UU. Debates constitucionales. III


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Sin la Constitución, prevenía James Wilson (uno de los cincuenta y seis firmantes de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos el 4 de julio de 1776) los “poderes de nuestro gobierno son mera palabrería”. Sin ella, los EE.UU. no podrían ni defenderse ni desarrollarse.

Per Wilson fue más allá. Al convertirse en una nación, predecía, los norteamericanos “forjarían asimismo un carácter nacional, y no uno cualquiera, sino uno moldeado por la misma Constitución, que entonces estaban discutiendo. Cada nación, aseveraba, “debería poseer originalidad”, pero EE.UU. conservaba una influencia excesivamente grande, de los hábitos y costumbres de otras. Su sistema de gobierno la diferenciaría. Por medio de él, prometió Wilson, EE.UU. podría situarse a la cabeza del mundo, en “importancia nacional”.

Resultaba difícil, resistirse a una posibilidad como esa. Los argumentos de Wilson, ayudaron a lograr la adhesión de Pensilvania, como también hicieron, los de sus colegas federalistas en Virginia en junio de 1788, y en Nueva York en julio. Para finales de ese mismo año, sólo Carolina del Norte y Rhode Island, seguían bregando con la idea de la Constitución, aunque se había alcanzado la mayoría necesaria, para ganar la votación. Los federalistas se habían llevado el gato al agua. Y pronto, tras las elecciones nacionales, convocadas para enero de 1789, tendría su primer presidente, el hombre que había logrado su independencia: George Washington.

Una de las preocupaciones constantes de los antifederalistas, respecto a la Constitución tal como fue redactada en Filadelfia, era la ausencia de una Carta de Derechos. Algunos de los federalistas ponían en duda, que un añadido así fuese más eficaz, en la protección de los derechos individuales, de lo que ya lo era la Constitución misma. No obstante, en deferencia a las preocupaciones antifederalistas, el primer Congreso aprobó una Carta como la propuesta en 1791, que contenía 10 enmiendas constitucionales. Estas enmiendas, diseñadas para poner freno a cualquier abuso del poder central, protegían la libertad de expresión, prensa y religión. Establecían el derecho de los ciudadanos a portar armas ¡y así les va! Y trataban cuestiones generales, pendientes desde la época colonial. También trataban de garantizar la imparcialidad de los procesos penales, al impedir que los ciudadanos pudieran ser juzgados dos veces, por el mismo crimen, obligados a testificar en su contra (de ahí la frase conocida “de acogerse a la Quinta Enmienda”) o pudieran sufrir “castigos crueles y fuera de los habitual”.

Junto con la promulgación de la Carta de Derechos, el primer Congreso de los Estados Unidos, intentó tomar medidas encaminadas a la cuantificación de a quienes, exactamente, iba a proteger dicha Carta, y autorizó el primer censo oficial para 1790. Lo que este reveló, fue que la población de los EE.UU. sin contar a los pueblos nativos (los piles rojas) era de unos cuatro millones de personas, de los cuales, algo más de tres millones, fueron clasificados como hombres libres, y unos 700.000 como esclavos. La mitad de esta población vivía en el Sur, el cual albergaba a la mayoría de los esclavos de la nación. Virginia seguía siendo el estado más grande, con una población superior a 700.000 personas, casi el doble del segundo, Pensilvania, con unos 400.000. Rodhe Island, que toda vía tenía que ingresar oficialmente en la Unión a fecha del censo, era el estado más pequeño, con una población residente de algo menos de 70.000. En 1803, Jefferson cerró la “Compra de Luisiana”, la adquisición de unos 2.145.000 km cuadrados, que formaban el territorio francés de Louisiane. Como resultado de esta oportuna compra – que fue una ganga – EE.UU. llegaría a crear hasta 14 estados. A partir de 1830, la combinación de inmigración y aumento demográfico natural, hizo que el crecimiento de la población estadounidense, estuviera en torno al 35% por década.

Pues eso.

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.

Más en esta categoría: « Izquierda ¿Qué es la soberanía? »

EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

Necesitamos tu apoyo económico para hacer
un periodismo fiable y con valores sociales

PERIODISMO DE DATOS

El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué es importante tu aportación?

Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.


¿Si tengo algún problema en mi transacción?

Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.