Talleyrand. El Consulado. II
Ni Austria ni Inglaterra contestaron a las cartas que les había enviado Talleyrand, ni siquiera dieron acuse de recibo. Pero en Francia gustó mucho el gesto de Napoleón, que reaccionó a la humillación como el guerrero que era. Los trataría como merecían. Apenas tuvo Francia en sus manos, el primer cónsul tuvo que reconvertirse en general. En París procuró tomar lecciones de Talleyrand, sobre el modo de comportarse en sociedad y, algo aprendió. Poco a poco los emigrados iban regresando a Francia, animados por el cambio de régimen y, muchos obtuvieron la devolución de sus propiedades y, un puesto en la nueva administración. Debe reconocerse el papel que representó la “bonne Josephine en esta etapa, pues muchos emigrados acudieron a ella para lograr una reconciliación. Por ello fue muy querida en Francia hasta su muerte.
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