Talleyrand. Primer cargo importante. VII
Como en Francia la prensa se hallaba sujeta a la censura real, las noticias más escandalosas se daban a conocer en los salones. En ellos se escuchaba, se flirteaba, se daban muestra de ingenio o, sencillamente el visitante curioso y discreto entrecerraba los ojos (nunca los oídos) y se dejaba ganar por aquella atmósfera única, prestaba atención a lo que se decía y se informaba y cultivaba. Los salones que frecuentó Charles-Maurice, pretendían aún mantener su origen “literario”. Los asistentes daban a conocer primicias de libros o artículos que estaban escribiendo, u obras del momento especialmente debatidas, como La nueva Eloísa de Rousseau. También se hablaba de ciencia, arte, economía y de religión.
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