Mecánica cuántica. Los doctores del Espín. IV
“Wolfgang Pauli es ahora mi asistente. Es una persona muy inteligente y capaz”, escribió Max Born a Einstein. Pero Born no tardó en descubrir, que su ayudante tenía su propia manera de hacer las cosas. Pauli podía haber sido brillante, pero le gustaba trabajar por la noche y, despertarse tarde. Born admitió posteriormente que, a pesar de su estilo bohemio y, de su falta de oportunidad, aprendió más de ese “niño prodigio”, de lo que fue capaza de enseñarle. Por ello se entristeció cuando, en abril de 1922, Pauli se marchó para convertirse en profesor adjunto, de la Universidad de Hamburgo.
- Publicado en Tribuna Libre