Heráclito. V
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Se trata de alentar un pensamiento flexible, capaz de “dialogar y negociar” con lo real, lo que requiere, de entrada, que se eviten dos ilusiones:
1.- No hay que pensar que la complejidad, aspira a sustituir a la simplicidad. La complejidad aparece, allí donde falla el pensamiento simplificador, pero intenta atraer todo aquello, que pone “claridad y distinción” en el conocimiento. Lo que rechaza no es lo “simple”, sino la “simplificación”, que unidimensionaliza, mutila, reduce y, finalmente ciega, nuestra concepción del mundo. Lo que rechaza no es tampoco la “razón”, puesto que no se admite, otro modo de conocimiento teorético que ella, sino “el racionalismo”, como dijo Ortega (“Ni vitalismo ni racionalismo”, Ortega en “El tema de nuestro tiempo”).
2.- Es menester no confundir “complejidad” con “completud”. El pensamiento complejo trata de desvelar, las conexiones profundas, entre campos del conocimiento, quebrados por el pensamiento disyuntor, que aísla lo que separa y oculta, lo que religa, interactúa, interfiere. Ciertamente, el pensamiento complejo, aspira a un conocimiento multidimensional, pero sabe de antemano, que un conocimiento completo, es imposible. Lo que le anima es la tensión permanente, casi “heraclítea”, entre la búsqueda de un saber no parcelado, no dividido, no reduccionista y, el reconocimiento de lo inacabado e incompleto, de todo conocimiento.
No se trata de retomar, la aspiración del “pensamiento simple”, de controlar y dominar lo real: el papel del conocimiento, ya no es explicar lo “visible-complejo”, por lo “invisible-simple”. Esto significa que, en contraposición al modo de pensar tradicional, que divide los conocimientos en disciplinas aisladas, el pensamiento complejo, es un modo de relación radical: una búsqueda sin término de nudos, redes y articulaciones, entre los distintos saberes. Y ello, sabiendo de antemano, que un conocimiento completo, es imposible: el conocimiento no está hecho de una vez para siempre, sino que es una “aventura”, un quehacer constante. “La simplicidad ve lo uno y ve lo múltiple, pero no puede ver que lo uno puede, al mismo tiempo, ser múltiple (Edgar Morin “Introducción al pensamiento complejo”). “Lo malo del reduccionismo, no está en querer lo múltiple desde lo uno, sino en negar la diversidad, de un modo impositivo y arbitrario, lo cual, una vez más, antes de ser malo o bueno, es acertado o erróneo”. Juan Arana: “¿Es la naturaleza un libro escrito, en caracteres matemáticos?”. Morin lo denomina “unidad compleja” – “unitas multiplex” -) situando su origen en Heráclito, quien atisba la multiplicidad en la unidad, así como la complementariedad de los contrarios. Lo uno, es pues, múltiple y complejo.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.