Los griegos. Heráclito. VII
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
La verdad es que no sabemos, en que momento se puede volver incoherente, nuestro pensamiento, ni en qué momento lo real escapará entre sus redes, o las romperá, pero, cuando esto se produzca, se tiene que asumir sin anestesia, con lucidez, se debe continuar adelante, en sentido popperiano, puesto que lo real es abierto e inacabado por definición, pero nunca recurrir al subterfugio ni a la ilusión. La complejidad nos vuelve prudentes, atentos y, no nos deja dormirnos – al modo heraclíteo -. Es más, un reto y no una respuesta cerrada. Se trata de una convivencia, entre orden y desorden, entre certidumbre e incertidumbre. La “amnesia” ontológica del pensamiento tradicional, olvidó la otra cara de lo real: el desorden, la incertidumbre, el azar…
El presente escrito, dados mis limitados conocimientos, precisa que caminemos con mucha cautela: sin dar nada por supuesto, ni tomar atajos, no tanto en línea recta, como en espiral. Hans-Georg Gadamer, el gran filósofo alemán, ha insistido en que nunca observamos la historia, como algo externo, sino que siempre estamos, en tanto que seres históricos, “dentro” de la historia que tratamos de comprender; que el observador no puede ser apartado de la observación; que no es posible adoptar un punto de vista aséptico y, que el mayor de los prejuicios resulta, justamente, de la ilusión de no tenerlos.
El tema central de este escrito, es la filosofía de la naturaleza de Heráclito. Las alusiones al pensamiento de Edgar Morin, son recursos hermenéuticos que sirven, por un lado, para constatar la actualidad de la filosofía heraclítea y, por otro, para rendir cuentas a los retos del presente, en lo que respecta a la filosofía natural. Todo ello pretende quedar integrado, en la propia fluencia del discurso, tomando los fragmentos del jonio, como límite y punto de referencia.
Llegados a este punto, no está de más recordar, que el inicio del pensamiento occidental, no es algo que se nos dé inmediatamente, sino que necesariamente, tenemos que volver a él, partiendo de otro punto: “el mundo del observador”.
En opinión de Gadamer, la metodología positivista, no basta para dar cuenta, de los problemas de interpretación, que afectan a las ciencias humanas: en consecuencia, la comprensión nunca es “inmediata”, sino necesariamente “mediata”. Toda interpretación (“Auslegung”) que pretenda compresión, parte de una “precompresión” de lo que se ha de interpretar: se trata del “círculo hermenéutico”, que no es cerrado o vicioso, como señaló Heidegger, sino abierto y recursivo. El intérprete, que parte de una situación espacio-temporal, distinta y distante del texto, tiene que reconocer “lo distinto en lo distante”, para permitir una aproximación, entre un “mundo””, con sus particularidades fácticas e históricas, y otro: se trata de lo que Gadamer ha denominado “fusión de horizontes”.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.