Thor Heyerdahl y “Rapa Nui”. VII
El franciscano padre Englert, tenía aquello días, un motivo muy personal, para dar rienda suelta a su excitación. Y así lo comprendió Heyerdahl, cuando aquel le expuso su petición sin tapujos. “El padre Sebastián deseaba que mi equipo efectuará excavaciones, en un lugar especialísimo, que poseía más relieve que ningún otro en la tradición local: la fosa de Iko”. A continuación, Heyerdahl se dispuso a oír por enésima vez, la leyenda de los “orejas largas” y los “orejas cortas”, el trágico suceso que, según afirmaban los pascuenses, supuso el fin para los primeros, echando el cerrojo definitivamente, a la llamada Edad de Oro de la isla de Pascua.
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