Niels Bohr. Debates con Einstein
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
A partir de 1911, el industrial químico belga Solvay, patrocina conferencias internacionales de física, a las que se invita a la élite de la física. Estos encuentros son ocasión de que, especialmente Bohr y Einstein, debatan las dificultades conceptuales de la nueva teoría y, discutan sobre los denominados experimentos mentales. Uno y otro presentan su experimento conceptual, para refutar la teoría del otro.
Destaquemos hoy, dos de los mencionados debates. En la Conferencia o Congreso de Solvay de 1927, el experimento a debatir toma como base, el realizado por Thomas Young en 1801: al hacer pasar un rayo de luz sobre una doble rendija, aparecen en la pantalla franjas brillantes, alternando con otras con falta de luz, un fenómeno de interferencia de luz. Las justificaciones de ese hecho, realizadas por Bohr e Einstein, no concuerdan. El fotón actúa como onda si atraviesa una doble rendija, pero actúa como corpúsculo si incide sobre una película fotográfica. Mientras, está en un estado indeterminado, en el que no cabe decir que sea una cosa u otra. Esto no satisface a Einstein: parece perderse la realidad objetiva.
Pero en el Congreso de Solvay, ya en 1930, Einstein lleva dibujado un dispositivo, que parece violar la relación e indeterminación energía/tiempo. El ingenioso dispositivo, consiste en una caja con un reloj y una muestra de elemento radioactivo. El reloj provoca la apertura de un orificio, durante una fracción de tiempo concreta, de forma que solo se escapa un fotón. La caja, además, cuelga de un resorte: puede medirse su peso antes y después de la radiación. Se puede así determinar, la energía de radiación emitida, por la variación de su peso, en un instante bien determinado. La relación de indeterminación es inconsistente, concluye Einstein triunfalmente.
El artilugio y discurso de Einstein, sorprenden a Bohr Después de una noche de insomnio, Bohr contestó a Einstein, con un argumento que deducía, usando fórmulas provenientes de la teoría de la relatividad y las mecánicas clásica y cuántica, la indeterminación energía/tiempo, del análisis del experimento propuesto por Einstein.
Análisis recientes de la controversia, concluyen que el experimento propuesto por Einstein, tenía fallos. Concretamente concibe el fotón que escapa de la caja, como una partícula clásica con posición y momento bien definidos, pero la respuesta de Bohr, es ambigua en la interpretación de los símbolos que usa y, al mezclar argumentos clásicos, con argumentos cuánticos, en inconcluyente.
La postura, aparentemente adversa, de Einstein hacia la teoría cuántica, aunque pertinaz, debe ser matizada con otros hechos, pues él mismo usó la idea del fotón, desarrolló, junto con Jagadish Chandra Bose, una estadística “cuántica” y, no dudó en proponer, desde su autoridad, a físicos cuánticos como Werner Heisenberg y Erwin Schrödinger, para los premios Nobel. En sus escritos consta: “Estoy convencido de que esta teoría (cuántica) contiene indudablemente, parte de la verdad última”.
Bohr amplía inmediatamente, el ámbito de aplicación de su principio de complementariedad de 1927. En la Conferencia de Solvay de 1933, aventura su aplicación a la biología, la psicología y a la sociedad. Así, el fenómeno biológico de la vida y, las realidades aprehendidas por la física y la química, mantienen relaciones de contradicción, susceptibles de respuesta en términos de complementariedad. La célula no es sólo física y química. Más aún, si se describe la célula, sólo por su física y su química, se destruirá el objeto mismo de investigación. Al ampliar Bohr su principio de complementariedad, sugiere una forma de pensar, singularmente profunda y útil. El principio puede encajar, todo tipo de dualidades, de aparentes contradicciones.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.