El primer “Ochomil”. “El Annapurna”. V
El tema de las “lanzaderas”, eso de ir emplazando campamentos cada vez a mayor altura era agotador. Un lento y pesado ir y venir arriba y abajo, portando cada hombre la máxima cantidad de carga posible, ayudado por los sherpas de altura. A éstos, aunque aprendían rápido, nunca se les había pasado por la cabeza escalar en los hielos; con frecuencia los shaibs tenía que realizar acrobacias sobre los mismos y, colocar cuerdas fijas en los tramos más expuestos. Con más frecuencia de la deseada, todos se veían obligados a avanzar entre torbellinos de nieve, nieblas mortificantes y vientos enloquecedores. Otras veces sufrían de calor y de insolaciones, causadas por la terrible reflexión solar en los extensos heleros. En medio de todo, también se hacía imprescindible, dar tiempo a la aclimatación. En suma: lo que los franceses estaban acometiendo, era una ascensión glaciar gigantesca, a escala muy superior a la que acostumbraban realizar en los Alpes y, plagada de obstáculos como jamás se habían hallado en el Himalaya.
- Publicado en Tribuna Libre