Thor Heyerdahl y el “Rapa Nui”. II
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
Años más tarde, tras el viaje de la “Kon-Toki”, Alfred Métraux, el reputado etnólogo, se convertiría en uno de los más conspicuos detractores Heyerdahl, al que llegó a tildar de “aventurero sin objetivos serios y mal científico”. Hasta que, con motivo del estreno en París, de la película de su célebre travesía, el explorador noruego se la arregló, para tener un encuentro con su oponente, que a la sazón ostentaba el cargo de director de la Unesco. Allí, en su propio despacho, logro impresionar al famoso etnólogo, al presentarle un cúmulo de pruebas tan brillantes, a favor de su teoría de las migraciones preincaicas hacia el pacífico, que Métraux no puedo por menos, que invitarle a tomar una copa. Juntos bajaron al bar del soberbio edificio, para brindar por el cese de hostilidades. El etnólogo había retirado sus acusaciones y, admitía que su contendiente, era un verdadero científico.
“Anakena” (ensenada y playa) surge del íntimo abrazo entre la tierra y el mar, luna menguante de arena y agua, azul sobre blanco, blanco sobre azul. Se trata de una ancha ensenada, contigua al vértice septentrional de la isla – Pascua es un triángulo rectángulo, de unos 58 km de perímetro isósceles, con la hipotenusa dibujando la costa sur – cuyos horizontes está abiertos, tanto hacia el océano como hacia el interior. Aparte de su playa, coqueta herradura de coral finamente desmenuzado. Lo que llama más la atención a primera vista, es el conjunto de coqueteros que le guarda la espalda, único en el territorio pascuense. Choca un tanto enterarse, de que ninguno de estos espléndidos árboles es autóctono. Las semillas fueron traídas de Tahití en 1960 y plantadas en diferentes sitios, pero solamente la de Anakena consiguieron sobrevivir, alcanzando su poderoso tamaño actual. Las esbeltas palmeras, con sus verdes penachos de largas hojas, sombrean el arenoso sendero de casi 1 km, que gana la orilla bañada por las olas.
Pero la bahía de Anakena, no es sólo el rostro idílico de la isla de Pascua. Constituye, además, uno de los lugares de mayor relevancia histórica, porque fue aquí donde se produjo el desembarco, de un personaje semilejendario, al que la más rancia y más sólida a de las tradiciones orales, sitúa en el principio de la cultura rapanui: el “ariki “(rey) Hotu Matua, el gran patriarca fundador de las dinastías, el héroe mítico, viajero y colonizador, origen de los “arikis henua” (reyes de la tierra). Ningún pascuense es ajeno a la vida y obra de Hotu Matua. Si se les pregunta, la mayoría responderá con palabras de admiración, testimoniando el sentimiento generalizado de orgullo, por su antepasado.
Una vez llegado a Rapa Nui, lo primero que le urgía a Heyerdahl, era encontrar un lugar idóneo para instalar su campamento. Tras la obligada entrevista con el gobernador chileno, el joven comandante Arnaldo Curti, máxima autoridad civil y militar de la isla, la solución no se hizo esperar: la expedición noruega obtuvo el permiso, para asentar su base en la bahía de Anakena, donde todo serían ventajas. Para empezar, porque su playa arenosa resolvía a las mil maravillas, el transporte de materiales desde el barco, que podía realizarse en balsa. Para seguir, porque al estar suficientemente apartada de Haga Roa, la única aldea de Rapa Nui, se reducía el riesgo de robos. Y, para terminar, porque Anakena constituía el “valle de los reyes”. Además, por si nada de eso bastara, era el paraje más bello de la isla.
La elección de dicho lugar, contó con la inmediata aprobación de un segundo personaje, del que Thor Heyerdahl tenía referencias previas a su salida de Noruega y, con el que esperaba encontrarse a las primeras de cambio, cono así ocurrió. El padre Sebastián Englert era toda una institución entre los nativos y, según como se mirase, el hombre más poderoso de la isla. Había escrito un libro exhaustivamente documentado, de historia y etnología de los pacenses y, en Chile, nación a la que Pascua pertenecía desde 1888, hablaban del voluntarioso sacerdote alemán, como del rey del Ombligo del Mundo.
Pues eso.
(Continuará.)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.