Vanessa y Virginia Stephen. II
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Leonard Woolf nos comenta, que Virginia era la única persona, que él había conocido íntimamente y, de la cual pueda decir, que merecía la apelación de “genio”. Y sí, es una palabra fuerte, que significa que el funcionamiento del espíritu de esas personas, es fundamentalmente diferente, de aquellas que llamamos ordinarias o normales e, incluso, extraordinarias.
Virginia era extremadamente sensible, a las actividades más básicas, comer, caminar, hablar, ir de shopping, jugar a los bolos, leer… Se sentía muy a gusto con la gente y, la apreciaba, desde el momento en que la conocían (mientras que era extremadamente tímida con los extranjeros, hasta el punto de sentirse, a veces, a disgusto). Cotidianamente, en la vida de cada día, en su relación con los otros, hablaba, pensaba y se conducía como todo el mundo y, sin embargo de manera extraña, había algo en ella, un áurea misteriosa, que la hacía parecer extraña, a los ojos de las personas ordinarias, corrientes.
En revancha, Virginia disponía de todos los criterios que caracterizan normalmente, a una extraordinaria mujer bella y, la mayoría de la gente, podría haberla considerado “distinguida”, incluso si ese género de clasificación, resulta discutible. Leonard piensa que ella tenía olfato para discernir trajes elegantes y personales. Sin embargo, algo raro pasaba, cuando ella salía a la calle, las gentes con las que se cruzaba, reaccionaban de manera extraña y se reían de ella. Yo soy – dice Leonard - alguien que se mezcla, en no importa que multitud. En una ciudad extranjera, incluso si no voy vestido como la gente del país, nadie se fija en mí y, paso en apariencia, es posible, por un español en Barcelona, o un sueco en Estocolmo. Pero en Barcelona o Estocolmo, nueve personas sobre diez, se pararían a mirar a Virginia. No solamente en ciudades extrajeras. Se pararían a mirarla y decirse: “¡Mírala!” en Picadilly o en la calle principal de Lewes, en las cuales, persona alguna, se hace jamás destacar.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.