Baruch Spinoza. Primeras críticas al TPP. II
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
Pero muchos de estos textos de condena del TTP (“Tratado Teológico Político”), no tiene a día de hoy más valor que el religioso y social, ya que no analizan sus doctrinas.
La única crítica de esos años que es directa y está fundamentada, es la que le dirigió el teólogo de Utrecht, Lambert van Velthuysen. Y es de suponer, que para que su nombre no apareciera asociado al de Spinoza, el teólogo le envió su carta a través de Jacob Ostens, ligado al grupo de los “colegiantes” de tendencia liberal, por lo cual fue criticado por Blijenbergh. Pero en su escrito o “panfleto” como Spinoza lo llamara, le acusa de deísta, panteísta y ateo, en un sentido análogo al de Blijenbergh contra el PPC (“Principio de filosofía de Descartes”). Su “axioma” de la necesidad universal, le viene a decir, hace imposible la religión y la moral y, obliga a interpretar los profetas y los preceptos divinos como adaptaciones al vulgo ignorante.
En su respuesta, Spinoza se quejaba de esas acusaciones y, más tarde le propuso que ambos aclararan sus ideas en un mismo volumen, pero él no accedió, por lo cual no cabe pensar que hubiera cambiado de opinión. De hecho, en escritos posteriores criticará también la Ética. El desacuerdo entre ambos sobre las relaciones entre la filosofía y la teología, poder político y práctica religiosa, era demasiado profundo, como para que él lo disimulara en público.
No es casual que la carta de Spinoza, que sigue a su respuesta al teólogo, esté dirigid a su amigo J. Jelles.
Un hecho sorprendente, que tuvo lugar después de esa carta de Spinoza a Jelles y, antes de recibir la de Leibnitz, es el siguiente: El 27 de febrero del 1671 se casó Clara María van den Enden, hija mayor de su maestro, de la que él estuvo enamorado, con el científico alemán Dirk Kerckring. El hecho tiene su relevancia ya que, como la familia Van den Enden era toda ella católica y, la boda se iba a celebrar en la capilla francesa de los carmelitas, el doctor Kerckring tuvo que renunciar a su confesión luterana y, adoptar la de su futura esposa. Se supone que fue entonces también, y no 16 años antes, cuando Spinoza le regaló a ella un collar de perlas, valorado en varios miles de florines y, cundo saldó una deuda al padre he hizo una extraña apuesta con un amigo, por la cual ganaría el que se casara dentro de un plazo en ella fijado.
La última carta recibida por Spinoza antes de la muerte de Jan de Witt, es la única de Leibnitz. Como es sabido, Leibnitz había tenido noticias del TTP tan pronto apareció, ya que el profesor J. G. Graevius, le había informado sobre sus doctrinas. Y mes y medio después, sería él quien informara a su vez de lo mismo a J. Thomasius. Sin embargo, cuando Leibnitz escribió a Spinoza, no le mencionó para nada el TTP y se dirigió a él no como filósofo, sino como óptico.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.