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Thor Heyerdahl y “Rapa Nui”. III


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Afortunadamente para los intereses de ambos, el entendimiento entre Thor Heyerdahl y el sacerdote alemán Sebastián Englert, surgió con su inicial apretón de manos. Heyerdahl no estaba por la labor de comprometer ociosamente el trabajo de su equipo y, el buen desarrollo de las investigaciones. En cuanto al padre Sebastián, al tener conocimiento de la próxima llegada de la expedición noruega a “su” isla, empezó a barruntar posibilidades y, a elaborar una lista personal, con las preguntas y favores, que pensaba someter a la consideración de su juicioso jefe.

Desde 1934, fecha de su primer arribo a Papa Nui, hasta su muerte acaecida en 1969 en Estados Unidos, Englert encarnó el espíritu de evangelización de la Iglesia y, el afán de estudio de su orden franciscana, en el exiguo y cerrado territorio, en el que decidió que iba a vivir, el resto de sus días.

Pero el inicio de su andadura apostólica, por la tierra del Hariki Hotu Matua (primer rey de la isla) no fue un camino de rosas. El idioma era su primer y formidable obstáculo, para alguien que quería a toda costa, ganarse la confianza de sus futuros feligreses. Así que, el animoso sacerdote, se dedicó con ahínco al aprendizaje de la lengua vernácula. Para entonces, cosas como la etnología pascuense y, el inventario de monumentos, estaban prácticamente en pañales. Englert tuvo que multiplicarse. Con ejemplar equilibrio entre sus dos facetas, la del misionero y la del científico, abordó la ingente tarea de intentar fijar el marco étnico, histórico y cultural, de la civilización isleña, hasta donde el Creador y, su propia capacidad intelectual, le permitieran llegar.

A finales de 1955, cuando Heyerdahl le conoció, el padre Sebastián era ya la máxima autoridad mundial, en el intrincado asunto, de la tradición oral de los pascuenses. Él fue el último científico, que tuvo la fortuna de trabajar, con personas que mantenían en su memoria, el recuerdo de los viejos tiempos, cuando los sabios “maori kohau rongo-rongo” (‘maestros recitadores de las tablillas escritas’), depositarios del saber de su linaje, aún vivían en la isla. En 1942 (cuando yo nacía) falleció uno de los confidentes del franciscano, la anciana Renga Hopuhopu, que había nacido en 1850, sólo 12 años antes, de que la última razzia de piratas en busca de esclavos, diera el golpe de muerte definitivo, a la prístina cultura de la isla de Pascua. Hoy, lo que queda de las antiguas tradiciones, está fuertemente mediatizado por la civilización occidental. El idioma rapanui ha incorporado inevitablemente neologismos y, la investigación etnológica, tampoco puede ya, ofrecer resultados fidedignos.

Englert se propuso reconstruir, la genealogía completa de los “ariki benua”, hasta el primero de ellos, el mítico Hotu Matua. Tras un paciente y laborioso trabajo, logró elaborar una lista sucesoria, por línea directa, de padres a hijos, de más de treinta nombres. Remontándose hacia atrás en el tiempo, desde la muerte del último “ariki”, niño Gregorio, ocurrida en 1867, llegó a la conclusión más aceptada, hasta hace tan solo 5 décadas: la primera inmigración, de los ancestros de los actuales pascuenses, habría tenido lugar, a mediados del siglo VVI. De acuerdo con la tradición oral, Hotu Matua, acompañado de sus familiares más directos y, numeroso séquito, habría navegado desde su tierra natal, Hiva – alguna isla del archipiélago de las Marquesas – conduciendo 2 catamaranes, piraguas dobles, hasta Rapa Nui. El propio Englert arriesgaba una fecha para el magno evento: 1530. Escribe el padre Sebastián: “Entre esa tumultuosa gente, distinguimos la figura, alta y descollante, del “ariki” Hotu Matua, hombre robusto, macizo, con capa de variados colores, hecha de fibra de árboles. Su frente es alta, ojos vivos y brillantes, sus cabellos son largos y le caen hasta los hombros. Sobre la cabeza lleva un sombrero con plumas de aves, en la mano una insignia de mando, el “ao” y, sobre su pecho, colgadas al cuello insignias reales en forma de corazón, los “tahonga” y, otras en forma de luna creciente, los “reimiro”.

 

Pues eso. (Continuará.)

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.

 

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