Niels Bohr y Max Planck. I
Desde que Galileo sentara las bases de la física clásica, en el siglo XVII, el resultado había sido una era de avances, sin paralelo en la historia. El mundo en que las brujas ardían en la hoguera y, la Tierra era el centro del Universo, había dado paso al primer rascacielos de Chicago, el primer vuelo de los hermanos Wright, la gravedad, la electricidad, el motor de combustión, la velocidad de la luz… todo lo había explicado la física clásica. O eso parecía.
- Publicado en Tribuna Libre
