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⮕ APÓYANOS

Emilio Alonso Sarmiento

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.

Mecánica. Los doctores del Espín. I

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Los avances realizados en el campo de la física cuántica, a lo largo de todo un cuarto de siglo – que iban desde la ley de la radiación del cuerpo negro de Planck, hasta el cuanto de luz de Einstein, el átono cuántico de Bohr y, la dualidad de onda-partícula de la materia de De Broglie – eran el producto del infeliz matrimonio, entre conceptos de la física cuántica y de la física clásica, una unión que, en 1925, se hallaba sometida a una extraordinaria tensión. “Cuanto más éxito conseguía la teoría cuántica, más estúpida parecía”, escribió Einstein en marzo de 1912. Lo que ahora se necesitaba, era una nueva teoría, una nueva mecánica del mundo cuántico.

Capitán Richard F. Burton. Harar, ciudad prohibida. XV

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

¿En qué se podían ocupar las interminables horas, los días infinitos que tardó la Expedición de Somalia en prepararse? En mujeres, en el estudio de las lenguas… Aquello hubo de ser una vida muy desazonadora para un hombre que había descubierto que aquí: ”La literatura se reduce al dominio del arte necesario, para expresarse en la jerga en que hablan unos salvajes semidesnudos. El contacto social está aplastado por las habladurías; a duras penas es posible dirigirse a una dama y, mantener intactas al tiempo su propia reputación y la de uno mismo”.

El átomo y los atomistas. IV

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Partiendo de lo escrito con anterioridad, su último punto nos lleva a examinar más detenidamente, el mecanismo responsable, según los atomistas, de este proceso esencial de las colisiones asociativas, que están en la base de la generación de las cosas y, de los mundos. Su formulación adopta, a veces, dos expresiones diferentes: algunos autores (Cicerón, Lactancio, Simplicio) afirman que los atomistas, la atribuyen a los efectos del “azar”; otros (Aecio, Diógenes de Oenoanda, Aristóteles y, en algunas ocasiones

Capitán Richard F. Burton. Harar, ciudad prohibida. XIV

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

A pesar del aprecio que Richard F. Burton dispensó a las mujeres somalíes, tuvo que añadir que “En general, las mujeres somalíes son frías de temperamento, a resultas de una serie de causas tanto naturales como artificiales…”. Descubrió que las somalíes, sin excepción, al igual que las mujeres de Egipto y Arabia, habían sido sometidas a la infibulación, a la costura de los labios de la vagina. En un apéndice a Primeros pasos, titulado: “Breve descripción de ciertas costumbres particulares”, que trata de la escisión o circuncisión del clítoris y de la infibulación, finge haber obtenido el material de dos exploradores que le precedieron, W. G. Browne, que ya en 1802 había mencionado la excisión del clítoris entre los cristianos de Abisinia y los musulmanes de Egipto y, Ferdinand Warne, que hizo lo mismo en 1842, en un relato de sus viajes por el Nilo Azul. Sin embargo, difícilmente podía ser de segunda mano la información que maneja y aduce Burton:

Capitán Richard F. Burton. Harar, ciudad prohibida. XIII

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Richard F. Burton se relacionó con aquellas personas que, con toda probabilidad, mejor pudieran conocer Somalia, en este caso los somalíes residentes en Adén y, los propios árabes. Inicio sus estudios lingüísticos gracias a un texto de Christopher P. Rigby, su antiguo rival en los exámenes anuales de lengua que se realizaban en Bombay. Rigby había escrito un ensayo valioso “Esbozo de la lengua somalí, con un vocabulario”. La rivalidad creció entre ambos: Rigby sostenía que el somalí no tenía “la menor similitud con el árabe; en lo que atañe a la construcción”, mientras que Burton se decantó por un punto de vista opuesto. Sin embargo, compartían, que era más útil seguir al pie de la letra el viejo adagio, según el cual la mejor manera de aprender una lengua es en la cama, de modo que Burton empezó a frecuentar a las prostitutas somalíes de Adén; rápidamente logró un conocimiento muy fluido de su lengua. Ahora bien, las mujeres no eran en realidad prostitutas:

Talleyrand. La revolución, al fin. IV

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Enfrentado Talleyrand con Mirabeau (aunque en el fondo estaban de acuerdo en casi todo) Charles -Maurice ejercía de “voz de la razón” y, en un tono mesurado e inteligible, exponía sus puntos de vista sin renunciar, cuando era necesario, a “agarrar el toro por los cuernos”. No era un orador y leía sus intervenciones, algo que redundaba en su claridad, si bien la privaba de gancho. Además, los diputados carecían de formación democrática y, queriendo mantenerse fieles ad pedem litterae, a las instrucciones recibidas de sus electores, no se sentía facultados para votar libremente, a partir de los argumentos que se le exponían. Más todavía: cuando las deliberaciones no avanzaban por el camino esperado o previsto, se levantaban, por más que Talleyrand se desgañitara en insuflarles “cultura democrática”.

Mecánica cuántica. Louis de Broglie. (IV)

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Louis De Broglie elaboró y desarrolló sus ideas ampliamente en su tesis doctoral, que concluyó en la primavera de 1924. Tres de sus cuatro examinadores, eran profesores de la Sorbona: Jean Perrin (que había sido decisivo, para corroborar la teoría einsteiniana del movimientp browniano), Charles Mauguin (un distinguido físico, especializado en las `propiedades de los cristales) y Elie Cartan (un renombrado matemático). El último miembro del tribunal, era el examinador externo, Paul Langevin, el único versado en física cuántica y relatividad. Pero, ante de enviar oficialmente su tesis, De Broglie se acercó a Langevin y, le pidió que echara un vistazo a sus conclusiones. Langevin accedió y, posteriormente, dijo a un colega: “Estoy revisando la tesis del hermano pequeño. Me parece demasiado rocambolesca”.

Capitán Richard F. Burton. Harar, ciudad prohibida. XII

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Harar era una ciudad famosa por su hostilidad hacia otras etnias, como lo abisinios, que también eran cristianos. Era una antiquísima metrópolis, habitada por un raza extraña y peligrosa, que hablaba una lengua distinta a todas las demás, famosa en tanto centro de la erudición islámica, en lo que podía equipararse a La Meca (un reto de consideración para Burton). Además, era un notorio centro del tráfico de esclavos, en el que los negros capturados a lo largo de la costa y, en otros puntos, eran adquiridos por las caravanas árabes: de ahí que fuese además digna del odio de Burton. Dicho en pocas palabras: Harar ofrecía a Burton, un reto que de ninguna forma, podría haber pasado por alto. Y un reconocimiento de Harar tal vez le proporcionase algunas claves, respecto del camino que llevara al nacimiento del río Nilo.

El átomo y los atomistas. III

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Con su asociación, los átomos no pierden su identidad, permanecen en contacto, aglutinados, yuxtapuestos, separados por un vacío absoluto. La individualidad, impenetrabilidad y perennidad absoluta de los átomos, hacían, en efecto, inconcebible la noción de la molécula, tal como la conocemos hoy. Aristóteles fue muy consciente de esta dificultad. Según Simplicio, habría observado que, en la concepción de Demócrito, “los átomos acaban por adherirse y ensamblarse, sin por ello engendrar una nueva entidad, sea la que sea, pues sería absurdo pensar que dos o más cosas, puedan jamás engendrar el uno”.

Bertrand Russell. Sobre el disparate intelectual. V

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Según Bertrand Russell, la propia importancia, individual o genética, es la fuente de la mayoría de nuestras creencias religiosas. Incluso el pecado, es un concepto derivado de la propia importancia. Barrow relata cómo se encontró con un predicador galés, que estaba siempre melancólico. Gracias a un cordial interrogatorio, le llevó a confesar la causa de su pena: que, a la edad de siete años, había cometido un pecado contra el espíritu Santo. “Mi querido amigo – replicó Barrow -, no permita que eso le preocupe.

Incertidumbre. ¿Cómo decide un electrón? V

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Durante años Max Planck había luchado contra un fastidioso problema. Era de sobra conocido que los objetos calientes, brillaban a través de una serie de clores característicos – desde el brillo rojo de las brazas al amarillo del sol, o al espeluznante blanco azulado del acero fundido – a medida que su temperatura aumentaba.

Talleyrand. La revolución al fin. IV

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Como dijo Mirabeau al rey el 1 de septiembre de 1970: “El actual ministro de Finanzas (Necker) no se encargará de dirigir, como debe ser, la gran operación de los asignados-monedas. No entra fácilmente en su concepción y, el recurso de los asignados-moneda no la ha ideado él; incluso se ha propuesto combatirlo. Ya no gobierna la opinión pública. Se esperaba de él milagros y, no ha sido capaz de salir de una rutina que se opone a las circunstancias”. A la vista de todo ello, a Necker solo le queda dimitir y, lo hizo el 3 de septiembre de 1790. Tras su dimisión, se retiró a Suiza, a su castillo de Coppet, donde siguió escribiendo hasta su muerte, ocurrida en 1804. No volvió a pisar Francia y, fue su hija quien se encargó de coger el testigo y, mantener en vigor su herencia intelectual e ideales políticos.

Talleryrand. La revolución al fin. III

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Asustado Talleyrand por lo que veía venir, corrió a Marly, segunda residencia real fuera de París, donde se había refugiado el rey tras la muerte del delfín, a proponer a los que quisieran escucharle, que la única solución posible era el que el rey se transformara “por voluntad propia”, en monarca constitucional a la inglesa y, pasara a apoyar su autoridad , ya no en un pretendido “derecho divino”, que nadie sabía que era, sino de dos cámaras, la de los comunes, elegida y, a la de los pares, integrada por la nobleza y los altos pares. Poe más que no se cansó de repetirles “yo os he prevenido, haced lo que queráis”, no le hicieron caso y, la Asamblea ya había tomado demasiada delantera, como para dar marcha atrás. Algo tenía claro el obispo de Autun ante aquella inconsciencia: no estaba dispuesto a perderse con ellos.

Mecánica cuántica. Louis de Broglie. III

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Después de una larga reflexión, Louis De Broglie llegó a la conclusión, de que la teoría de Einstein sobre los cuantos de luz, debería extenderse y generalizarse, a todas las partículas materiales y, muy en particular, a los electrones. Así fue como De Broglie se atrevió a formular una cuestión muy sencilla: “¿Podrán, si las ondas luminosas pueden comportarse como partículas, otras partículas como los electrones, por ejemplo, comportarse como ondas luminosas?” Su respuesta a esa pregunta era afirmativa, en la medida que, De Broglie, descubrió que, si se asignaba a un electrón “una onda asociada ficticia”, a una frecuencia v y, una longitud de onda λ, podía determinar la localización exacta, de la órbita en el átomo cuántico de Niels Bohr. Un electrón sólo podía ocupar las órbitas, cuya longitud de onda era múltiplo, de su “onda ficticia asociada”.

El átomo y los atomistas II

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Leucipo y Demócrito

Para los atomistas, el “no ser”, el “no algo”, tiene la misma realidad que el “se” o “algo”. Además, la doctrina de Leucipo y Demócrito, puede concebirse como un proceso de desmembramiento al infinito de una entidad única (el Uno) en muchas partes infinitesimales, en polvo de átomos, que puede así asimilarse con una infinita multitud de “unos” en sentido eleático. Es posible así, concebir la multiplicidad de las cosas y, simultáneamente, la posibilidad del cambio, al tiempo que se preserva el concepto de, una única substancia elemental. Finalmente, la existencia del vacío (negada por los eléatas), que hace posible el movimiento, permite a la doctrina traducir la realidad del mundo observable. Permite, en particular, separar el espacio de la materia, cuya identificación implícita, impedía a menudo su formulación estrictamente mecanicista, en los sistemas filosóficos anteriores al atomismo.

Bertrand Russell. Sobre el disparate intelectual. IV

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

La moral moderna, según Bertrand Russell, es una mezcla de dos elementos: por un lado, preceptos racionales en cuanto a cómo vivir pacíficamente en una sociedad; y, por el otro, tabús tradicionales, derivados originariamente de alguna antigua superstición, pero más tarde de libros sagrados cristianos, mahometanos, hindúes o budistas. No deja de ser muy raro, que los hombres modernos, que tienen conciencia de lo que la ciencia ha hecho, de la vida social, estén todavía dispuestos a aceptar la autoridad de textos, que expresan la opinión de tribus pastorales o agrícolas, sumamente ignorantes.

Capitán Richard F. Burton. Harar, ciudad prohibida. XI

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Para bien o para mal, John Hanning Speke hacía falta como sustituto de Stocks y, Burton siguió con sus preparativos. A pesar de ello, los directores de la Compañía de las Indias Orientales mostraron una vez más su pusilanimidad, rehuyendo asumir un apoyo en toda regla para la Expedición de Somalia. En octubre, cuando Burton estaba a punto de zarpar con destino a las costas de África, Outram recibió una carta en la que se comunicaba que la expedición, no iba a tener carácter oficial. “… sino que sería emprendida por el teniente Burton, en calidad de viajero por su cuenta y riesgo”.

Mecánica cuántica. Louis de Broglie. II

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

En octubre de 1911, Louis de Broglie viajo, por primera vez, al extranjero, concretamente a Bruselas. Tenía 19 años. Desde el momento en que abandonó la marina, Maurice (su hermano) se había convertido en un respetado científico, especializado en la física de los rayos X. Por eso, cuando Louis recibió la invitación para ser uno de los dos científicos, que desempeñarían la sencilla función de actuar como secretarios del primer Congreso de Solvay, aceptó sin dudarlo ni un instante. Y es que, aunque se tratase de una tarea estrictamente administrativa, la oportunidad de discutir de teoría cuántica con Planck, Einstein y Lorenz, resultaba demasiado tentadora, como para desaprovecharla. Los franceses pues, se hallaban ampliamente representados en ese encuentro por Curie, Poincaré, Perrin y Langevin, el tutor de su tesis.

Mecánica cuántica. Louis de Broglie. I

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

“La ciencia es una vieja dama que no teme a los hombres maduros”, le había dicho, en cierta ocasión, su padre. Pero él, como su hermano mayor, también acabó seducido por la ciencia. Todos esperaban que el príncipe Louis Víctor Pierre Raymond de Broglie, miembro de una de las principales familias aristocráticas de Francia, seguiría los pasos de sus ilustres predecesores. La familia de Broglie, originaria del Piamonte, llevaba desde mediados del siglo XVII, sirviendo a los reyes franceses como soldados, estadistas y diplomáticos. Como reconocimiento a los servicios prestados, Luis XV otorgó a un antecesor suyo, en 1742, el título hereditario de duque. El hijo del duque, Víctor François, infligió una derrota a los enemigos del Sacro Imperio y, el agradecido emperador, le recompensó con el título de príncipe. A partir de este momento, todas las generaciones de descendientes, contaban, entre sus filas, con un príncipe o una princesa. Así fue como el joven científico, acabó convirtiéndose simultáneamente, en un príncipe alemán y, en un duque francés. Una historia familiar improbable, en el hombre que hizo una contribución fundamental, a la física cuántica y, que, según Einstein, prendió “el primer rayo que arrojó algo de luz, sobre nuestros peores enigmas”.

Incertidumbre. ¿Cómo decide un electrón? IV

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Charles Galton Darwin, nieto del pionero de la evolución, se imaginaba vagamente, que cada átomo tenía una nube de electrones, que vagaba libremente por todas partes, dentro de un volumen que representaba el tamaño global del átomo. Para Rutherford el núcleo del electrón permanece en el centro, manteniéndolo todo unido. Pero cuando Darwin trató de contrastar su modelo con los ritmos medidos, a los que las partículas alfa se ralentizaban en varios metales, propuso unas dimensiones atómicas bastante diferentes, de los tamaños atómicos deducidos a través de medios más directos.

El átomo y los atomistas. I

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Leucipo y Demócrito

En la perspectiva general del desarrollo de la filosofía de la naturaleza, le eclosión de la teoría representa, a primera vista, simplemente una etapa más, en la larga y obsesiva búsqueda, por parte de los pensadores griegos, de las sustancias o “principios”, o “elementos” primordiales. Los fundadores de esta teoría son Leucipo y Demócrito.


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