La ironía de Churchill era proverbial
En noviembre de 1941, respondiendo a un parlamentario conservador, que había criticado al Gobierno (algunos tratadistas han dicho que se trataba de Sir Waldron Smithers, pero en las actas del Hansard – algo así como nuestro Diario de Sesiones del Congreso – se cita a Sir George Broadbridge) Churchill le respondió: “En la China imperial existía la costumbre, de que todo aquel que deseara censurar al gobierno, pudiera hacerlo. Y lo cierto es que sus palabras, no sólo se escuchaban con un grandísimo respeto – a condición de que, una vez pronunciadas, tuviera el detalle de suicidarse – sino que no se emprendía, ninguna otra acción contra él. Esa costumbre me parece muy sabia, desde muchos puntos de vista, pero desde luego, yo sería el último en sugerir, que se aplicara hoy con efectos retroactivos”.
- Publicado en Tribuna Libre