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La sexualidad de los vikingos. V


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Las mujeres vikingas tenían un papel primordial, en la dirección de la casa y de los rituales comunitarios. Por ejemplo, oficiaban los sacrificios en honor a los elfos y las “disir”. En un sentido muy real, también gestionaban la economía espiritual de la gente. Esta era otra fuente, de auténtico poder social, que protegía las líneas de comunicación, entre la comunidad y los demás mundos, canales que, en cualquier momento, podían necesitar abiertos.

Para los hombres, el “mundo exterior” se extendí al mar, la caza y la pesca, la metalurgia y la herrería, las asambleas públicas, el comercio, la ley y la guerra. Y, sobre todo, la política era coto de hombres. Un influyente estudio realizado, a principios de la década de 1990, argumentó que la sociedad vikinga, operaba de a cuerdo con un modelo que, en esencia, dividía a los poderosos, de los que no tenían poder, sin distinción de sexo. Los roles masculinos tenían prioridad, pero las mujeres podían asumirlos, si las circunstancias así lo exigían (por ejemplo, en el caso de viudas, en cuya familia no quedaban hombres adultos). La mayoría de los académicos, se han apartado de este concepto rígido y, prefieren subrayar, en cambio, la relativa independencia y, capacidad de actuación de las mujeres, por derecho propio, pero no cabe duda de que, en ocasiones, desempeñaban tareas masculinas, sin ningún tipo de reproche social. Hay claros ejemplos de mujeres, que actuaban en los tribunales, que poseían y vendían propiedades y comerciaban.

Algunas áreas sociales, se caracterizaban por una estricta separación de sexos, como todo cuanto rodeaba el parto. En cambio, las mujeres estaban, en la mayor parte de los casos, exentas de las represalias directas, de las violentas disputas entre las familias, aunque no, por supuesto, de sus consecuencias.

Es también necesario, considerar los rasgos que compartían, más allá de las fronteras del género, en los que la formación de la identidad, dependía tanto del rol social, como del género o el sexo. Esto difiere del modelo de un solo sexo, pues no confiere ninguna primacía, al poder masculino. Gracias a un reciente estudio, de las costumbres funerarias en Noruega, se ha descubierto que un grandísimo número de tumbas, no parecen tener ningún distintivo de género y, que la identidad del fallecido, puede deducirse de muchas formas. Un estudio más exhaustivo, revela que las suposiciones, sobre las conexiones entre género y actividad (intrínsecamente problemáticas) no pueden aplicarse de forma consistente, a lo largo y ancho de toda Escandinavia. Por ejemplo, los utensilios de cocina, son más comunes en los entierros masculinos noruegos, que en los femeninos. Uno debe siempre recordar, que las culturas de la Escandinavia vikinga, reconocían diversos grados de libertad, que iban desde tipos de servidumbre (in)voluntaria, a la esclavitud absoluta. Estas condiciones de vida, también estaban profundamente ligadas, a las cuestiones del género.

El estatus también pude cruzarse con el género y, con ello, generar dudas sobre la jerarquía. Cuando se añaden otros factores a la mezcla, como la edad y madurez relativas, las definiciones pueden resultar problemáticas, como ocurre, por ejemplo, con la naturaleza de la infancia, en la época vikinga y, la frontera entre esta y la edad adulta ¿Qué quería decir todo esto, en la práctica, acerca de la noción de la persona y, sobre lo que se le permitía hacer, o se esperaba que hiciera? Hasta hoy, no contamos con pruebas suficientes, para afirmar que los niños de la Escandinavia precristiana, fueran vistos como seres sociales completos, desde el nacimiento. En ocasiones, niños de hasta unos cinco años, aparecen enterrados, con completos “ajuares funerarios”. Y en ocasiones se enterraba a los niños, con cosas de tamaño para adultos. Tal era el caso, sobre todo, de las armas y los niños muy pequeños, lo que implica una confirmación de estatus, quizá vinculado a la familia doliente. Aunque estos casos, son poco habituales. Pues eso.

(Continuará.)

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.

 

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