László Almásy. Nacimiento y juventud. II
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
Las leyendas medievales sobre los templarios, narraban la despiadada eliminación, de la rica e influyente orden militar cruzada, como castigo por sus prácticas blasfemas y satánicas, entre las que se incluía el culto de un ídolo sumamente andrógino, denominado Bafomet, en orgías de culto fálico, en las que se practicaba la felación y la sodomía.
Durante el siglo XVIII, la mitología de los templarios acabaría por confundirse con la masonería y, pasó a formar parte del ocultismo de finales del XIX, de la mano de los tratados de magia, del ocultista francés Eliphas Lévi. Este último ejerció una gran influencia, sobre su compatriota y, también ocultista Papus. Lévi atribuyó a los templarios saberes arcanos, heredados de los sacerdotes de Osiris en Egipto, que harían sido transmitidos por Jesús y el apóstol Juan.
Templarios, tarot, masones, la cábala, egiptología esotérica, religión hindú, versiones ocultistas de la épica caballeresca medieval, gnosticismo de Juan, Stonehenge y Atlantis… todo se combinaba para conformar una doctrina mágica y pseudocientífica, de “supernaturalismo natural”. En el ambiente de decadencia esotérica y elitista, de la Europa finisecular, buena parte de la tradición de Lévi, que incluía el culto templario, fue incorporado por sus seguidores, a una nueva teoría política aristocrática.
Algunos miembros de la nueva derecha anticlerical y romántica, adoptaron a los templarios como una élite secreta, custodios de un conocimiento superior, que les conferiría el poder supremo en la sociedad moderna. El templarismo ocultista, floreció en forma de órdenes cuasi masónicas. En torno a 1900, fueron fundadas en el continente, al menos dos órdenes abiertamente templarias. La OTO (Orden Templis Orientis), de la que habían sido miembros Papus y Aleister Crowley, consideraba a los templarios satanistas caídos, que se entregaban a “magia sexual” durante sus rituales. El “hatajo de orates racistas y misóginos” de la ONT (Ordo Novi Templi) fundada por el excéntrico exmonje cisterciense Jörg Lanz von Liebenfels, en un castillo en ruinas sobre el Danubio, sentía especial predilección, por coleccionar castillos en Austria-Hungría, donde llevar a cabo sus elaborados rituales, en los que se utilizaban símbolos y signos mágicos, entre ellos la esvástica.
Del mismo modo que no existen pruebas directas, de que el influjo de Lanz, tuviera un peso decisivo sobre Hitler, Himmler y demás nazis, tampoco las hay de que la ONT o la OTO, utilizaran Borostyánkó (el castillo de los Almásy) para sus rituales ocultistas. Pero no cabe duda, a juzgar por la colección de libros y parafernalias ocultistas y, por las extrañas “idas y venidas” reportadas en el castillo, de que los Almásy tenían conocimiento e inclinación, por el templarismo ocultista. Y había un marcado aroma de “magia sexual”, en los devaneos de János Almásy con Unity Mirford en Burg Bernstein, durante la década de 1930, o en su mutua fascinación por Hitler.
Toda esta astrología, nigromancia y templarismo ocultista, con su imaginería y rituales homoeróticos, tuvieron efectos predecibles sobre el joven e impresionable László. Su signo zodiacal, Leo, es positivo (su consigna es “podré”) y masculino y, está gobernado por el Sol. Leo se asocia, por encima de todo, al corazón, de ahí la expresión común “corazón de león”. Es un signo caliente, seco, autoritario y sumamente estéril. Cuando culmina con el nacimiento (Lázló nació el 22 de agosto), el individuo posee una constitución alta y poderosa y se dice de él que está bien definido, con un porte austero, ligero, cabellos claros, ojos grandes y penetrantes, aspecto imponente y, complexión rubicunda. Se considera que su carácter es fiero y agresivo, pero también abierto, generoso y cortés. Si dejamos de lado el cabello y la complexión, pues era moreno, esta sería una buena descripción de Lázló. Leo también gobierna sobre bosques, desiertos y cotos de caza, los lugares que más atraían a Lázló Almásy.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.